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| El Hoyo Cerrado |
En este seco invierno y con la
nieve en retirada dejando al descubierto las laderas por debajo de los 1.700m
de altitud, una buena opción para transitar con raquetas/crampones y/o esquíes
consiste en recorrer las soledades de las altas campas nevadas que, jalonadas
de cimas redondeadas, componen los Montes Carpetanos en su tramo comprendido
entre el Puerto de Navafría (1.774m) y el Pico Borrascoso (2.157m), hacia el
Oeste y más allá del Pico del Nevero (2.209m) y del Peñacabra (2.169m), asomándonos
sobre los impresionantes Hoyos Porrinoso, Cerrado y Borrascoso, respectivamente.
En resumen, un itinerario que va
de Hoyos, combinando sube/bajas alrededor de los 2.100m de altitud, con caídas
vertiginosas sobre la vertiente Sur, recorriendo un aplanado y amplio cordal a merced
del viento, por donde pocas personas se aventuran, pues está a desmano de los
sitios habituales.
Tanto el Pico del Nevero como los
siguientes hacia el Oeste en la cadena los consideramos no como cimas en sí a
las que llegar, sino como puntos de paso y atalayas desde las que contemplar en
la proximidad los Hoyos (nombre con el que en Guadarrama se conocen a las
concavidades o zonas planas situadas al pie de un entorno vertical, de los
cuales hay bastantes en dicha Sierra, y que suelen constituir parajes recoletos) que, unos trescientos metros por debajo, se encuentran en la
vertiente Sur. El de Porrinoso, en primer lugar (a continuación del P. del
Nevero) y los encajonados Hoyos Cerrado y Borrascoso, respectivamente, en el
extremo Oeste del recorrido circular de hoy.
El estado de la nieve en el
cordal y la cara Norte oscila habitualmente entre muy dura o helada, esto,
junto con la longitud del recorrido, lleva a catalogarlo como "Moderado".
¡ADVERTENCIA! En días de niebla el recorrido puede tornarse muy
peligroso, ya que a tramos se aproxima mucho al borde Sur, donde los cortados
son de envergadura.
¡ATENCIÓN!
LA ALAMBRERA QUE SEPARA LAS VERTIENTES (MADRILEÑA - SUR, Y SEGOVIANA -
NORTE) PUEDE NO VERSE, AL ESTAR CUBIERTA POR LA NIEVE.
Comenzamos la marcha en el
aparcamiento de las Lagunillas, lugar umbrío donde el sol apenas toca a lo
largo de todo el día, y nos encaminamos hacia el próximo puerto de Navafría (1.773m),
desde donde emprendemos la subida más habitual hacia el Pico del Nevero
enfilando la amplia pista ascendente, un cortafuego en realidad, que gana
altura directamente por la ladera: a la derecha, bosque nevado; a la izquierda,
alambrada y más bosque.
La belleza del medio parece que
nos distrae de la fuerte pendiente de los primeros kilómetros del itinerario.
Al finalizar el pinar las rampas
se suavizan un poco, los árboles se hacen más escasos y las vistas más
amplias, permitiendo contemplar el valle del Lozoya, la Cuerda Larga y el macizo de Peñalara.
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| Macizo de Peñalara |
El Alto del Puerto ya es visible
y no tan lejano.
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| Alto del Puerto |
Una clara línea de fractura se
aprecia en su cornisa. Habrá que tenerlo en cuenta para cuando lleguemos a los
Hoyos.
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| Alto del Puerto |
Seguimos cordal adelante; sabemos
que estamos pasando junto a antiguos restos bélicos (trincheras y apostaderos),
pero nada de ello se ve. La nieve que lo cubre todo está bastante dura y
venteada. Los camprones se clavan sordamente mientras los esquíes chirrían.
La alambrera delimitadora de
vertientes sirve también para advertir de la gran caída que supondría entrar
inadvertidamente en la vertiente Sur. Esquíes y raquetas van mejor por el lado
Norte de la misma, donde la loma es suave.
A medida que subimos la vista se
nos va repetidamente hacia los bosques que cubren la vertiente segoviana, por
los que bajaremos después.
Alcanzamos la cima del Pico del
Nevero (2.209m). Se nos ha hecho corto. El frío es intenso y la cumbre presenta
su habitual e inhóspito aspecto cincelado por el viento.
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| Cima del Pico del Nevero |
Paramos poco rato, el
necesario para realizar la primera transición del día (los esquíes es lo que
tienen), y emprendemos el descenso hacia el Collado Porrinoso. Si hasta aquí
nos hemos encontrado con no más de seis personas, con nadie coincidiremos en lo
que resta de jornada.
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| Abandonando la cima del Pico del Nevero |
Bajo el Collado se abre el
primero de los Hoyos Carpetanos, y el menos abrupto de ellos también. De nuevo
la clara línea de fractura en la cornisa superior atrae nuestras miradas a la
par que nos previene.
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| Hoyo del Porrinoso; a continuación el Alto del Porrinoso |
Seguidamente ascendemos fácilmente
al Alto del Porrinoso enfilando luego cordal adelante en pos de alcanzar los
puntos desde donde observar los siguientes Hoyos.
Una gruesa coraza de abundante nieve
helada cubre el recorrido. Apenas son visibles las alambreras y porteras que
delimitan estas zonas altas.
Sobrepasamos el Pico Peñacabra
(2.140m) y nos acercamos al Pico Borrascoso (2.157m), desde donde tendremos
vista sobre los profundos Hoyos Cerrado y Borrascoso, respectivamente.
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| Hoyo Cerrado |
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| Cornisa sobre el H. Cerrado |
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| Hoyo Borrascoso |
Ambos Hoyos conforman un entorno
de aspecto salvaje y atractivo que contemplamos aproximándonos cautelosamente a
los bordes, siempre respetando una distancia mínima y suficiente.
Nos sentimos bien en esta soledad
helada.
Pero toca retornar, así que
emprendemos la vuelta procurando mantener la altitud hasta encarar de nuevo la
subida final al Pico del Nevero, desde donde ya iniciaremos la bajada final por
el bosque segoviano.
La remontada de los últimos 120m
que separan el Collado Porrinoso del Pico del Nevero nos exige algo más de lo
esperado. Se ve que lo recorrido va pesando en las piernas.
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| Últimos metros de remontada hacia el Pico del Nevero |
En la cima, al pie de unas formas
heladas y a resguardo del viento, comemos unas almendras. Nadie en derredor.
La ladera se
esquía bien. Los crampones también ayudan a bajar rápido. La
velocidad media es buena.
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| Hacia el bosque segoviano |
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| Descendiendo por el pinar |
El bosque no defrauda y
finalmente completamos una infrecuente circular de unos 19km de longitud,
salvando un desnivel total en ascenso de unos 800m de D+, requiriendo seis (6)
transiciones y “remada” final para quien ha ido con esquíes, dejando un
excelente recuerdo de entornos nevados por las elevadas soledades de los Montes
Carpetanos y de sus vertiginosos Hoyos.