Dentro del Parque Nacional de
Cabañeros, en su zona montañosa más alta, el barranco por el que discurre el Arroyo
del Chorro de Navalucillos constituye un paraje de atractivo especial.
El acceso al aparcamiento de la
entrada al Parque Nacional está en el kilómetro 16,5 de la carretera CM-4155
que une Los Navalucillos con Robledo del Buey; en este punto se encuentra el
entronque con una pista de tierra con la indicación "al Rocigalgo". A
partir de aquí hay unos 5 km por una pista forestal en buen estado, hasta
llegar al aparcamiento del Parque, junto al cual hay una caseta informativa
donde muy amablemente te explican las rutas y proporcionan un boceto del
recorrido.
El itinerario aguas arriba del
Arroyo del Chorro está balizado e indicado perfectamente hasta el Cerro del
Rocigalgo, así como por la Sierra Fría; en cambio, no proporcionan explicación
alguna sobre el tramo por la Sierra de la Arañosa, ya que todavía no está
plenamente integrado entre los circuitos “oficiales” dentro del Parque
Nacional.
El arroyo, nacido a unos 1.300m
de altitud, en la vertiente N del Collado del Chorro (1.325m), discurre de SE a
NO encajado entre dos sierras que alcanzan los 1.200m y 1.400m de altitud; a la
dcha. orográfica (NE) del arroyo está la Sierra Fría, cuyo punto culminante es
el Cerro del Rocigalgo (1.449m), y a la izq. orográfica (SO) la Sierra de la
Arañosa, con el Risco de las Tejadillas (1.397m) como punto más elevado. En
esta circular, realizada en sentido de las agujas del reloj, se asciende
primero hasta el Collado del Chorro (1.325m) acompañando aguas arriba al Arroyo
del Chorro.
Son las 8:30h de la mañana cuando
iniciamos el recorrido hacia la Cascada Grande del Chorro. La pista llanea hasta
llegar al comienzo de una escalinata de madera que, tras subirla, da paso a una
senda que se adentra en un encinar.
El ambiente está cargado del
frescor de la vegetación de ribera, con ejemplares aislados de abedules,
fresnos y castaños.
| Un gran castaño |
En la cota 900m (hay señal
indicadora) abandonamos momentáneamente la senda para seguir una trocha que se
adentra en un pequeño rebollar alcanzando enseguida el enclave de la bella
Chorrera Grande del Chorro, de 18 metros de caída.
| Hacia la Chorrera Grande |
| Chorrera Grande |
Retornamos a la senda principal
que continúa ganando altura hasta llegar a las Cornisas de las Cadenas, losas
rojizas que constituyen un paso aéreo pero fácil, sobreasegurado con una gruesa
cadena, unos doscientos metros por encima del arroyo. Sobre las lajas de piedra
son visibles los restos de las rizaduras de las olas del mar en la arena, de
cuando la Península Ibérica estaba sumergida bajo las aguas.
| Las Cornisas; son visibles las rizaduras sobre las rocas |
A lo lejos oímos a los ciervos en
plena berrea otoñal.
Seguidamente, en la cota 1.100m
(hay señal indicadora), llegamos a un canchal donde de nuevo abandonamos
temporalmente la senda principal para acercarnos a la Chorrera Chica, menos
relevante que la anterior y más encajonada. Lo temprano de la hora permite que
contemplemos estos parajes en su “rumor” natural, lejos de la algarabía
habitual que los caracteriza en las horas centrales del día, cuando los
visitantes son numerosos.
| Chorrera Chica |
De vuelta a la señal indicadora
seguimos subiendo por la trocha que, al poco, nos emboca a los últimos 150
metros de desnivel hasta llegar al collado del Chorro, que discurren por una franja
de robledal muy atractiva, donde algunos ejemplares más añosos destacan del
resto.
| Por el robledal |
Una vez en el collado (1.325m),
donde el bosque se acaba, tomamos hacia el Este (nueva señal indicadora) por un
nítido y pendiente camino entre las jaras que emprende resueltamente la subida
hasta el Cerro del Rocigalgo. De pronto nos detenemos instintivamente para
evitar a una serpiente que, parsimoniosamente, atraviesa el camino.
En lo alto del Cerro del
Rocigalgo hay un agradable mirador, con un gran banco de madera, que acoge al
que se acerca a él.
| Mirador del Cerro del Rocigalgo |
Oteamos desde la altura y sin más demora emprendemos la
bajada, por donde hemos subido, hasta el Collado del Chorro en el que, a la
sombra de un par de robles aislados, tomamos algo antes de continuar.
Para encarar la Sierra de la
Arañosa (que ninguna indicación señala) enfilamos hacia el Oeste por un camino
evidente pero bastante asilvestrado de jaras fundamentalmente, emprendiendo el
recorrido de la alomada sierra.
Hasta llegar al Risco de las
Tejadillas (punto más elevado de la Sierra de la Arañosa), la senda se sigue
bien y las jaras pringan de aromático aceite todo lo que las roza.
| Por la Sierra de la Arañosa |
| Jara pringosa rezumando aceite oloroso |
El Risco es otra buena atalaya a
partir de la cual el entorno se hace rocoso y áspero y la senda se torna difusa;
son ahora los mojones los que indican el sentido de la marcha. Sorprendemos a
una cervatilla que, en cuanto nos ve, se aleja a escape sin darnos tiempo a
fotografiarla.
| Risco de las Tejadillas |
Los hitos son visibles y están
muy bien puestos. Recrecemos los caídos y ponemos algunos adicionales. Son muy
útiles en las zonas montaraces y apartadas de los circuitos habituales.
| Vamos dejando atrás la parte más rocosa de la Sierra de la Arañosa |
Como referencia, hay que tener en
cuenta que “nunca” bajamos de la cota 1.200m hasta enlazar, tras finalizar el
recorrido de los roquedos, con la pedregosa Senda de la Arañosa por la que, ya
sin ningún titubeo y con la pista cada vez en mejores condiciones, desde la que
se ve la panorámica completa del Barranco del Chorro, continuamos
la marcha hasta enlazar en la cota 800m con el itinerario de subida junto al
Arroyo del Chorro, completando seguidamente una circular que no deja
indiferente.
En suma, se culmina un circuito solitario,
bello y largo (20,6km de longitud, salvando un desnivel total en ascenso de
unos 1.000m de D+), sin dificultades técnicas, por unos parajes agrestes y
sosegados, donde el sol puede convertirse en un poderoso adversario durante el
recorrido de los cordales de las Sierras en los meses de la canícula.
| Agallones de los robles |

