sábado, 13 de agosto de 2011

Pala de Ip, Picos de la Tronquera y La Moleta. Un recorrido en solitario por las alturas de Canfranc -12.08.2011


Escarpes y bosque del barranco de Ip

Siempre que es posible me agrada que alguna parte del recorrido discurra por bosque, y que al final salga un circuito en el que subes por un lado y desciendes por otro. Es la forma de “ver más” con similar esfuerzo.  Además, transitar en la frescura de los árboles aporta unas sensaciones únicas tanto por la mañana, cuando inicias la subida con todas las energías intactas, como por la tarde, cuando buscas ansiosamente la sombra.
Con estas premisas, dejo el coche en el mismo pueblo de Canfranc (1.000m) e inicio la marcha a las 8h hacia el próximo puente romano por donde cruzo el río Aragón. Al otro lado tomo, a la derecha, el sendero que me llevará hasta el ibón de Ip por el valle de la Besera, a través de la umbría de Ip. Es tan hermoso, huele a boj y las energías son tantas de momento, que supero un desnivel de 1.000m sin apenas darme cuenta.

La vista del barranco de Ip, a mi izquierda, es espectacular, la salida del bosque, sobre los prados de altura, coincide con el sol en el rostro (el trayecto es Oeste – Este), la alfombra de flores de nieve (Edelweiss) es tupida. Intento no pisarlas. La placidez y belleza del entorno compensan de sobras el esfuerzo.
El edificio que hay al pie del Embalse resulta “horroroso”. Es de obra, blanco y con las ventanas y puertas azules. Cosa más llamativa y chocante con el entorno resulta difícil de imaginar.

Enfoco para otro lado y capto otra imagen bien distinta, los lirios al pie de Collarada sí que son naturales.
Doy la espalda al “despropósito blanco y azul” y me dirijo monte a través, sin senda ni trazas, hacia el collado que hay entre el más oriental de los picos de la Tronquera y el más occidental de los dos que componen la Pala de Ip.
La salida al collado no presenta dificultades técnicas, y sirve para ir haciéndose al tipo de roca por el que deambularé en la jornada de hoy: son laminillas calizas, muy ásperas, y que se colocan en forma de escamas. Hay que habituarse a ellas, porque de entrada dan la sensación de bastante inestables, pero resultan firmes en su conjunto, siempre y cuando se traten “con cariño” a la hora de asirlas.  
Llego a la primera punta de la Pala de Ip, la más alta de las cumbres de hoy (2.783m), observo en derredor y recuerdo que fue mi hermano Manuel quien calificó a la Pala de  Ip como “un lugar desde el que mirar”. Y bien cierto que lo es.

La cresta que la separa de su cima hermana se presenta “escamosa y gris”, pero voy hacia ella, porque quiero ver de cerca el Pico de Escarra . Paso la arista sin problemas y corono la segunda cumbre que compone la Pala de Ip (2.778m).

Pico de Escarra, desde la Pala de Ip

La cresta se presenta larga y atractiva

Tomo una barrita energética y ya estoy listo para recorrer, de Este a Oeste, los 3km de cresta que componen este espinazo, contemplando al Sur el macizo de Collarada, y al N (vertiginosa caída), amplio panorama sobre el Pirineo de altura, con el Midi d’Ossau descollando solitario.

Collarada y abajo el embalse de Ip

Ya me he habituado a la roca escamosa y voy rápido por la cresta, si bien, cuando he de pasar por la vertiente N extremo las precauciones, las laminillas son lo que son. Así voy recorriendo y trepando las 4 puntas que componen los picos de la Tronquera (todas en el entorno de los 2.650m de altura).

Abajo el "diminuto" Campanal de Izas; sobre el pico Royo, el Midi d'Ossau, al fondo el Pirineo

Desde la última, la más occidental, veo abajo el ibón de Samán y tengo enfrente La Moleta, con su coroneta cimera. Desciendo al collado entre ambas, y emprendo los últimos 100m de subida de hoy. Trepo los 15m finales de la corona y me enderezo sobre la plana Moleta (2.576m). Abajo, en el fondo, diviso la estación de ferrocarril de Canfranc.

Desde la Moleta se ve la integral de la cresta, con la Pala de Ip al fondo, como cima más relevante.

Las posibilidades de bajada son varias, pero como yo he de volver a Canfranc pueblo, opto por descender a través del empinado flanco SW, hacia  la visible pista que, 450m más abajo, retorna hacia el embalse de Ip, acompañando a la tubería de desagüe por la cota de 2.100m de altitud. Voy corto de agua, y el calor aprieta, así que en cuanto veo un hilillo de agua rezumando por entre las piedras de esta ladera, me tumbo y sorbo lo más que puedo, procurando no tragar tierra.
Sediento y caluroso recorro la pista cuyo trazado contornea los grandes cortados sobre el barranco de Ip, y la sigo hasta llegar a un punto en el que el escarpe da paso a una ladera muy pendiente. Haciendo buen uso de los bastones, bajo 200m a trocha y con gran cuidado por la nada frecuentada ladera, hasta enlazar con el sendero que, por la derecha del barranco, me llevará hasta Canfranc.
Voy completando el recorrido circular que me había propuesto.

A punto de entrar en el bosque, al fondo, en el centro, la Pala de Alcañiz, a la derecha Collarada.

Entro en el bosque y topo con una fresca fuente. Preparo un litro de agua, tomo la mitad y emprendo los últimos 700m de bajada a zancadas, ahora sí, muy vigorosas. El agua hace maravillas.

Paso por debajo de la vía del “Canfranero”, cruzo el puente romano y llego al coche a las 16h.
Recorrido circular de unos 25km, salvando unos 2.000m de D+, realizado en un total de 8h.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Solo por las alturas. Los tresmiles del Balneario de Panticosa en una jornada-09.08.2011


Tresmiles soleados sobre el Balneario de Panticosa: Argualas (izq), Garmo Negro y Aguja de Pondiellos (centro) y Arnales (dcha)

El Balneario de Panticosa constituye un enclave privilegiado para la práctica de las actividades de montaña, tanto con nieve como sin ella. Situado a 1.636m está rodeado por montañas en la cota de los 3.000m; altura que se alcanza en muy corta distancia, quedando él en el fondo, ofreciendo  una imagen característica y vertiginosa.

Bachimaña inferior

Es, así mismo, una zona repleta de ibones o lagos de altura, cerrada al Norte por el sistema fronterizo con Francia, a la que se accede por el Puerto de Panticosa (o Marcadau).

En pleno roquedo el Aconitum Vulparia contempla las aguas del ibón

Al Este, los Dientes de Batanes y picos de Serrato, Xuans y Lavaza conforman una cadena en torno a los 2.800m, separándolo del valle del Ara.
En la parte Oeste es donde encontramos la concentración de 8 picos rebasando los 3.000m de altura, siendo estos: Picos del Infierno (W: 3.015m; Central: 3.072m; E: 3.056m), Pico de Arnales (3.006m), Aguja de Pondiellos (3.015m), Pico de Garmo Negro (3.051m), Pico de Algas (3.021m) y Pico de Argualas (3.046m).
El proyecto de recorrerlos todos en la misma jornada me atraía desde hace ya unos tres años; de hecho, en dos ocasiones anteriores ya lo intentamos mi hermano Manuel y yo, pero, la primera vez por circunstancias inesperadas, y la segunda por el mal tiempo, no lo habíamos podido completar juntos, siempre nos habíamos quedado en 5 cumbres.
El recorrido de las 8 cimas, si bien no contiene dificultades técnicas notables, es sin duda exigente. Nos movemos por alta montaña, los picos son muchos, y cada uno tiene sus peculiaridades. Encadenarlos todos y en solitario requiere decisión, conocimiento del medio y mucho ánimo.
Cumpliendo las tres condiciones me pongo en marcha a las 8h, saliendo del Balneario hacia los ibones Azules.

Desde el ibón Azul superior, se observan Los Infiernos y el collado de Tebarray

En el ibón superior lleno dos cantimploras con agua y me encamino al collado de Tebarray. Desde aquí emprendo subida por la pedrera ferruginosa que baja del Infierno W, hasta dar vista y entrar en “la Marmolera”, placa caliza que caracteriza a este grupo de tresmiles, recorriéndola en diagonal, hasta salir a la cima W.

Desde la cima del Infierno W, abajo el ibón de Pondiellos, al fondo, el grupo de tresmiles de la Aguja de Pondiellos, Garmo Negro, Algas y Argualas

El paso a las dos siguientes (Central y E) constituye un agradable transitar sin problemas a caballo de los 3.000m. Son las primeras tres cumbres de la jornada.
De entre las cimas Central y Este, hacia el SW, se descuelgan 200m de pendiente muy empinada, por terracitas herbosas y con piedra suelta, que constituyen el descenso más rápido hacia Pondiellos. Esta zona es para hacerla con cuidado, sobretodo yendo solo.
Al final de la misma, a la izquierda, la subida al pico de Arnales (4º tresmil) no supone más problema que los 200m de desnivel. Ahora transito por pedrera ferruginosa y rojiza.

Desde la cima del Arnales, el Balneario se ve "bien abajo"; 1.400m de desnivel.

Bajar de los Arnales y alcanzar el collado de Pondiellos no tiene pérdida. El ambiente es duro y rocoso. El caminar por la pedrera exige atención.
Enfilo ahora la empinada canal que, desde el collado, asciende hasta salir a la cara E de la Aguja de Pondiellos. La trepada no tiene dificultad. Hay que tener cuidado con los desprendimientos de piedras. Alcanzar la cima de este 5º tresmil, en verano, sin vértigo, no es problema. En invierno, con nieve o hielo, la exposición es notable.

Por esta "veta" se accede a la cumbre del Garmo Negro

Entre la Aguja de Pondiellos y el Pico de Garmo Negro, que está ahí mismo, se encuentra una profunda brecha, de no más de 1,5m de longitud y 0,7m de anchura, con “menudo patio” a cada lado. Afortunadamente, resulta que “no es tan fiero el león como lo pintan”, pero hay que descender con cuidadín los últimos metros “terrosos” hasta la misma, y encaramarse “con decisión y entereza” para superar los primeros y aéreos pasos de la “veta” que, en frente, asciende directa hacia el Garmo Negro. Aunque la dificultad técnica no supera el II-, no están permitidos ni vértigos ni titubeos.

Desde la cumbre del Garmo Negro, al fondo "la Marmolera" de los Infiernos, a la derecha, la cima del Arnales

Y así, sin más, llego al 6º tresmil del día, El Garmo Negro, que constituye una de las mejores atalayas de la zona.
Me fijo en los siguientes objetivos, el primero es la cima del Algas, al que llego sin problema. Las piernas ya empiezan a notarse cuando toca superar los últimos 100m.

Desde la cima del Algas, el Pico de Argualas completará el grupo de tresmiles

Desciendo en pos de la última cima del día. Voy bordeando la cresta hasta ver la brecha a la que hay que acceder (sigo los mojones), desde ella trepo unos metros por la cresta hasta pasar “al otro lado” y tomar las trazas de camino que conduce a la cima. Abajo el Balneario, al frente, hacia el W, el Vignemale y el Perdido. Al N, la pirámide del Garmo Negro, con su enorme “pala”, se muestra impresionante.
Ya es hora de bajar, y de afrontar la inmisericorde pedrera que me lleva a las Majadas de Argualas, tras 600 m inolvidables de descenso. Lo que les faltaba a estas piernas, pero compensa.

Comienza la hierba, corre el agua, los acónitos y las digitalis me traen recuerdos de antaño.
Bello y sombreado tramo por el bosque hasta llegar, de nuevo, al coche. Son las 6 de la tarde, las cumbres aún reciben el sol, pero el Balneario, en su profundidad, a la sombra, se prepara para otra noche más.
Recorrido circular enlazando las 8 cimas de tres mil metros que se yerguen sobre el Balneario de Panticosa, salvando un desnivel acumulado de unos 2.200m de D+, empleando 10h en total. Ánimo y a repetirlo, que merece mucho la pena, que para descansar siempre habrá tiempo después.

lunes, 8 de agosto de 2011

La sierra de San Pedro. A un tiro de piedra del Valle de Tena -07.08.2011

Sierra de San Pedro vista desde Sabiñánigo, antesala del Valle de Tena
Si te sientes uno con la naturaleza, ésta te sorprende y llena siempre en cada sencillo paraje. Porque bien poco pretenciosa se ofrece a la vista de Sabiñánigo esta sierra que cierra por el Sur “la Bal de Basa”, y que recorre su parte final de SW a SE. Desde el primer promontorio, otero del río Gállego, con la ermita de San Pedro en la parte alta (1.132m), hasta el Pico Puyaldo (1.267m), justo encima del pueblecito de Allué.
Los pueblos asentados en La Bal de Basa, nombrados desde el “más metido”, en la cabecera, hasta el que ya da vista a Sabiñánigo, son los siguientes: Fablo, Espín, Orús, San Julián, Yebra, Allué, Osán, Sardás. Toda ella va recorrida por el río Basa, afluente del río Gállego en su paso por Sabiñánigo.
El día amanece inseguro; vamos, más bien nublado, con las cimas del Pirineo cubiertas. Domingo ideal para hacer una salida cortita, de entrenamiento.
Sin madrugar, a las 10h45m salgo ya zanqueando de casa en Sabiñánigo, en dirección a la Ermita de San Pedro, cruzo el río Basa y la carretera que viene de Huesca, y emprendo subida hacia el bosque de boj, carrasca y pino. Antes paso por zona de obra y movimiento de tierras que están haciéndose en la falda, subiendo tieso por el empinado talud, hasta alcanzar la entrada de la senda que enfila monte arriba. Aparecen las marcas blancas y amarillas.

El itinerario discurre todo él por el bosque que cubre la falda NE de esta sierra. Nada más internarme entre los árboles, de cara hacia la ermita, noto la humedad acumulada, seguidamente me envuelve el característico olor del boj tan recordado y propio de esta zona. No me dejará en todo el recorrido.
La senda es empinada a tramos, hermosa y a la sombra en todo momento. Llego a la ermita de S. Pedro, oteo en derredor, y sigo por el cordal. Comienzo el recorrido por la sierra. A ratos por la loma, a ratos algo por la vertiente SE, la mayor parte por la SW. Siempre próximo a la cuerda.
La senda discurre por entre los árboles y los bojes
El Pirineo continúa encapotado. El sol no pega. Se agradece. Sigo trotando, cunde. Percibo ahora un olor distinto del boj. Estoy pasando por una zona de tomillos muy aromáticos. Junto a uno de ellos me ajusto las zapatillas; ahora viene un tramo de bajada.
La vegetación de baja altura ya se ha aposentado en el terreno quemado. El resto es cuestión de tiempo.
Bordeo por el NE el Pico de San Pedro, por una zona que hace años se quemó. Ahora ya se ha regenerado la vegetación arbustiva (gayuba mayormente) y hay brotes de carrasca.
Pico Puyaldo
El sendero se interna de nuevo en el bosque. Desciendo hacia el Puerto de la Collada (1.157m), al pie del Pico Puyaldo, y punto divisorio de vertientes y trayectos. Son las 11h45m cuando llego al Puerto.
En la Collada no hay problema en seguir hacia donde quieras; la cuestión es decidir hacia dónde ir.
Desde aquí, hacia el S, el sendero y los carteles te indican “Abenilla”. De frente, bordeando el Puyaldo por el N, te indican “Allué”. Por la izquierda, hacia el NW, te indican “Sabiñánigo, por la ermita de San Quílez". Este es el mío.
Rápida bajada por la ladera boscosa. Es N y se nota, humedad, musgo, boj. Buena sombra, buena senda, trote sostenido. Bordeo la parte inferior de la zona quemada.
La humedad está presente y se nota en la vegetación del bosque ubicado en esta cara N
Tengo a la vista la ermita de San Quílez, estoy ya en la base de la sierra. Voy bordeando el bosque de esta ladera NE por su parte inferior. A veces rozo ligeramente algunos campos de labor, pero siempre por el bosque.
Cruzo unas zonas de “margas” bastante empinadas, grises y desoladas manchas en medio de la vegetación. Suerte que no pega el sol.
Primitivo y natural es el aspecto de este puente, que precede a la "inesperada" última subidita, ya para terminar.
Tengo a la vista, a mi derecha, el río Basa. Sabiñánigo está muy cerca, la senda me lleva a cruzar un primitivo puentecito de troncos que apunta hacia el bosque y, dando la espalda al río, de nuevo he de enfilar monte arriba, ascendiendo un desnivel de unos 70m que, alejándose del rumoroso y fresco río, desemboca encima del talud de las obras, justo al inicio de la senda “natural” que marcó hace escasas 2h el ascenso a la ermita de San Pedro. Menos mal que este tramo de subida “extra” discurre por un entorno bonito y agradable, porque cuando ves que, bajando, has de volver a subir, te parece que alguien diseñó mal el camino.
Como dice Raúl Rentero, en su Maestrazgo, "no hace falta irse muy lejos para encontrar hermosos rincones naturales en los que sumergirse y, empapándose de naturaleza, ser uno más en el entorno".
Recorrido circular de unos 10km, que salva unos 500m de D+, realizado en un par de horas. Lo justo para estirar las piernas y hacer buena gana de comer.