| Desde la fría cima del Monte Abantos |
Al Monte Abantos (1.753m) se
suele ascender desde el Escorial. Salen unos 10km entre ida y vuelta y resulta
un desnivel de unos 600m de D+.
Nosotros, en cambio, hemos
preferido hacerlo desde el Embalse La Jarosa, recorriendo Cuelgamuros. De esta
forma tenemos un itinerario poco habitual de unos 22km de longitud, salvando un
desnivel total en ascenso de algo más de 900m de D+, por una zona boscosa y
bastante solitaria.
Aunque la idea original consistía
en, desde La Jarosa, ganar la cuerda de la Sierra divisoria entre Madrid y
Segovia ascendiendo directamente al Cerro Salamanca, para después seguir de
Norte a Sur el GR-10 que la recorre, alcanzando finalmente el Monte Abantos,
las adversas condiciones climatológicas, con borrasca y fuerte viento del Oeste,
aconsejaban modificar la ruta.
Si queríamos tocar en un día como
el de hoy la cima del Abantos era recomendable demorar lo más posible la salida
al descubierto de la cuerda y, en su lugar, marchar al pie de la misma, al
abrigo de la ventolera.
Por delante, una ruta larga a
través de los extensos pinares que cubren las laderas de Cuelgamuros, por
pistas apenas holladas. Tan sólo unas huellas de “persona con perro” había
sobre la nieve.
El bosque y sus detalles
envuelven los pasos de los que caminan entre los árboles con serenidad y contemplación.
·
Las hojas caídas, aún al descubierto por la
falta de nevadas importantes, siguen ofreciendo la bella impronta de un otoño
ya lejano.
· Numerosos regajos surcan el pinar.
·
El muérdago coloniza abundantemente los pinos.
| Muérdago sobre pino |
Y así vamos ascendiendo hasta
alcanzar el muro que delimita el amplio territorio interior de Cuelgamuros.
En un punto determinado, y por un
paso habilitado al efecto, iniciamos el recorrido “intra muros” hacia el Monte
Abantos coincidiendo en el comienzo con el denominado Circuito de la
Carrasqueta.
La pista por la que marchamos
discurre a la altitud de 1.450m / 1.500m. Sobre la cuerda, unos doscientos
metros por encima, las nubes circulan a gran velocidad, arrastradas por el
fuerte viento que no cesa.
Los pasos resultan amortiguados
por la fina capa de nieve que todo lo cubre. Las huellas de “persona con
perro” muestran que, al igual que nosotros, también se han detenido junto a las
fuentes que hay en el camino.
| Fuentes en el camino |
Si al amparo del bosque sentimos
el frío y el azote de las ráfagas, imaginamos cuán desapacible debe de estar el
ambiente sobre la cresta, cuyo trazado vamos siguiendo solo que unas decenas de
metros por debajo.
La sinuosa pista permite
contemplar, en toda su amplitud y con diferentes perspectivas, el valle de
Cuelgamuros a medida que se aproxima al pie del Monte Abantos.
| Gran Cruz del valle de Cuelgamuros |
| El mejor banco de Cuelgamuros |
| Detalle invernal |
| Al fondo se ve la loma por la que se accede al Abantos |
Al poco de cruzar el Arroyo de
los Tejos el camino sale del bosque a la altura de los 1.580m y alcanza una loma
despejada de pinos en cuya parte más alta se ve el roquedo que da acceso a la
cima del Monte Abantos. La senda “topa” con el muro y se acaba.
| Arriba, el roquedo sobre el que está la cima del monte Abantos |
De nuevo, en un punto habilitado
al efecto, lo pasamos y, “extra muros”, emprendemos la franca subida hacia la
cumbre, agradeciendo la protección que el murete ofrece contra las rachas que
no cesan.
La nieve es aquí más abundante y
el tiempo se torna cada vez más desapacible.
Desde la solitaria cima del Monte
Abantos (1.753m), apenas resguardados de las continuas ráfagas por el punto
geodésico, contemplamos el Escorial y el Puerto de Malagón.
| Cima del Monte Abantos |
| El Escorial desde la cima del Abantos |
| El Puerto de Malagón desde la cumbre del Monte Abantos |
Mientras tomamos unos frutos
secos descartamos la idea de retornar por el cordal, porque el tiempo ha
empeorado y el viento ha arreciado, con lo que decidimos regresar volviendo
sobre nuestros pasos, prestando de nuevo atención a los detalles.
| Descendiendo del Abantos |
| La borrasca arrecia y aún en el bosque estamos a su merced |
| En la parte próxima a la Jarosa torna la calma |