lunes, 8 de agosto de 2011

La sierra de San Pedro. A un tiro de piedra del Valle de Tena -07.08.2011

Sierra de San Pedro vista desde Sabiñánigo, antesala del Valle de Tena
Si te sientes uno con la naturaleza, ésta te sorprende y llena siempre en cada sencillo paraje. Porque bien poco pretenciosa se ofrece a la vista de Sabiñánigo esta sierra que cierra por el Sur “la Bal de Basa”, y que recorre su parte final de SW a SE. Desde el primer promontorio, otero del río Gállego, con la ermita de San Pedro en la parte alta (1.132m), hasta el Pico Puyaldo (1.267m), justo encima del pueblecito de Allué.
Los pueblos asentados en La Bal de Basa, nombrados desde el “más metido”, en la cabecera, hasta el que ya da vista a Sabiñánigo, son los siguientes: Fablo, Espín, Orús, San Julián, Yebra, Allué, Osán, Sardás. Toda ella va recorrida por el río Basa, afluente del río Gállego en su paso por Sabiñánigo.
El día amanece inseguro; vamos, más bien nublado, con las cimas del Pirineo cubiertas. Domingo ideal para hacer una salida cortita, de entrenamiento.
Sin madrugar, a las 10h45m salgo ya zanqueando de casa en Sabiñánigo, en dirección a la Ermita de San Pedro, cruzo el río Basa y la carretera que viene de Huesca, y emprendo subida hacia el bosque de boj, carrasca y pino. Antes paso por zona de obra y movimiento de tierras que están haciéndose en la falda, subiendo tieso por el empinado talud, hasta alcanzar la entrada de la senda que enfila monte arriba. Aparecen las marcas blancas y amarillas.

El itinerario discurre todo él por el bosque que cubre la falda NE de esta sierra. Nada más internarme entre los árboles, de cara hacia la ermita, noto la humedad acumulada, seguidamente me envuelve el característico olor del boj tan recordado y propio de esta zona. No me dejará en todo el recorrido.
La senda es empinada a tramos, hermosa y a la sombra en todo momento. Llego a la ermita de S. Pedro, oteo en derredor, y sigo por el cordal. Comienzo el recorrido por la sierra. A ratos por la loma, a ratos algo por la vertiente SE, la mayor parte por la SW. Siempre próximo a la cuerda.
La senda discurre por entre los árboles y los bojes
El Pirineo continúa encapotado. El sol no pega. Se agradece. Sigo trotando, cunde. Percibo ahora un olor distinto del boj. Estoy pasando por una zona de tomillos muy aromáticos. Junto a uno de ellos me ajusto las zapatillas; ahora viene un tramo de bajada.
La vegetación de baja altura ya se ha aposentado en el terreno quemado. El resto es cuestión de tiempo.
Bordeo por el NE el Pico de San Pedro, por una zona que hace años se quemó. Ahora ya se ha regenerado la vegetación arbustiva (gayuba mayormente) y hay brotes de carrasca.
Pico Puyaldo
El sendero se interna de nuevo en el bosque. Desciendo hacia el Puerto de la Collada (1.157m), al pie del Pico Puyaldo, y punto divisorio de vertientes y trayectos. Son las 11h45m cuando llego al Puerto.
En la Collada no hay problema en seguir hacia donde quieras; la cuestión es decidir hacia dónde ir.
Desde aquí, hacia el S, el sendero y los carteles te indican “Abenilla”. De frente, bordeando el Puyaldo por el N, te indican “Allué”. Por la izquierda, hacia el NW, te indican “Sabiñánigo, por la ermita de San Quílez". Este es el mío.
Rápida bajada por la ladera boscosa. Es N y se nota, humedad, musgo, boj. Buena sombra, buena senda, trote sostenido. Bordeo la parte inferior de la zona quemada.
La humedad está presente y se nota en la vegetación del bosque ubicado en esta cara N
Tengo a la vista la ermita de San Quílez, estoy ya en la base de la sierra. Voy bordeando el bosque de esta ladera NE por su parte inferior. A veces rozo ligeramente algunos campos de labor, pero siempre por el bosque.
Cruzo unas zonas de “margas” bastante empinadas, grises y desoladas manchas en medio de la vegetación. Suerte que no pega el sol.
Primitivo y natural es el aspecto de este puente, que precede a la "inesperada" última subidita, ya para terminar.
Tengo a la vista, a mi derecha, el río Basa. Sabiñánigo está muy cerca, la senda me lleva a cruzar un primitivo puentecito de troncos que apunta hacia el bosque y, dando la espalda al río, de nuevo he de enfilar monte arriba, ascendiendo un desnivel de unos 70m que, alejándose del rumoroso y fresco río, desemboca encima del talud de las obras, justo al inicio de la senda “natural” que marcó hace escasas 2h el ascenso a la ermita de San Pedro. Menos mal que este tramo de subida “extra” discurre por un entorno bonito y agradable, porque cuando ves que, bajando, has de volver a subir, te parece que alguien diseñó mal el camino.
Como dice Raúl Rentero, en su Maestrazgo, "no hace falta irse muy lejos para encontrar hermosos rincones naturales en los que sumergirse y, empapándose de naturaleza, ser uno más en el entorno".
Recorrido circular de unos 10km, que salva unos 500m de D+, realizado en un par de horas. Lo justo para estirar las piernas y hacer buena gana de comer.  

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