miércoles, 24 de agosto de 2011

La Moleta (2.576m). Atalaya sobre Canfranc -17.08.2011

Queríamos un monte sin complicaciones técnicas, pretendíamos una marcha a la usanza tradicional, sin agobios de horario, buscábamos una jornada de montaña placentera, de reencuentro, sin disonancias con el entorno, y nos decidimos por este “montecito” que sobresale sobre la estación de ferrocarril de Canfranc hasta alcanzar los 2.576m ¡Superando 1.400m de desnivel en 2 kilómetros de distancia! Casi nada el fondo que se necesita para afrontar sin temor estos desniveles.
Así que enseguida nos pusimos de acuerdo Roberto, Javier y yo.

La imagen del "carretón", en el centro, resulta a la vez chocante y evocadora

El itinerario elegido discurre por la vertiente oeste del pico, siguiendo el conocido “Camino del Carretón de Ip”, artilugio que se empleó para subir los materiales, personas y enseres que fueron utilizados para instalar el gran tubo que  conduce el agua del ibón de Iserías, al pie de la cara Norte de la Moleta, hasta una central eléctrica, junto a la estación de ferrocarril de Canfranc, generando la correspondiente energía tras “un salto” de unos 1.000m de desnivel.

Las "zetas" trazadas en la ladera facilitan el ascenso

Al comienzo, pasando y repasando junto al gran tubo de agua que baja directo desde las alturas, luego siguiendo las bien trazadas “zetas” por un claro al lado del hermoso bosque que cubre esta ladera, y que fueron preparadas para que los mulos de carga completaran el acarreo del resto de los materiales ¡Vaya obras que se hacían a comienzos del siglo XX!

Entre charla y comentarios, aprovechando la frescura de la mañana, vamos ascendiendo sin aparente esfuerzo, absortos en la contemplación de la vegetación, de los corta-aludes y de la estación de ferrocarril, que cada vez vemos más abajo, como si fuese ésta la que se va hundiendo mientras nosotros “saboreamos” el paisaje, ......


.... comprobamos cómo la exuberante vegetación va cerrando el sendero, a medida que nos abrimos paso entre ella (algún que otro pinchazo y restregón se lleva el que va con pantalón corto ¿verdad Javier?), y  nos sorprendemos de la forma en la que el eco transmite nuestras voces desde el dispositivo purgador de la parte superior “tubo abajo”.
Vamos, que sin habernos percatado estamos ya al descubierto, al pie de los últimos 300m para acceder al pico, y que el sol nos empieza a dar de pleno.
A paso sostenido vamos subiendo, hasta alcanzar la estrecha lazada superior que bordea la cima de oeste a norte, a unos 5 metros por debajo de ella, dando vista a la vertiginosa caída sobre el ibón de Iserías. En esta zona, los que padezcan de vértigo harán bien en agarrarse fuerte a las piedras que encuentren a mano.
 
Cima de la Moleta. Al fondo el Midi d'Ossau
   
La cima de la Moleta es bastante plana, está cubierta de “edelweiss” (flor de nieve) e invita a la contemplación del entorno. Es un mirador de primera en una circunferencia de 360º: Collarada, Ip, Anayet, Midi d’Ossau (siempre presente), Aspe, Pirineo, abajo el ibón de Iserías ¡Y muy, muy abajo, la estación de Canfranc! El tiempo se pasa volando.

La cima es un buen lugar para la conversación


Decidimos hacer un circuito, y bajar hacia la Canal de Izas.




Alcanzamos el collado de la Moleta y desde él, junto a unas características formaciones rocosas, bajamos hasta el ibón de  Iserías. Al fondo, al pie de la Tronquera, alejados de nosotros, pasta tranquilamente un grupo de sarrios.

Un rebaño de ovejas baja desde el pico de la Tronquera hacia la horcada al pie de la Moleta.


"Posado" con el ibón de Iserías como fondo

El entorno es acogedor, hay agua, y decidimos comer.





El pico de la Moleta "contempla" las frescas aguas del ibón de Iserías


La flor de nieve sigue haciendo acto de presencia.

Unas nubes de tormenta nos impulsan a pasar de la fase contemplativa a la acción directa, y emprendemos marcha, no sin antes echar una mirada de despedida hacia el Campanal de Izas, que se yergue cual fortaleza almenada al pie del contrafuerte N de la Pala de Ip.

La amenaza de lluvia se desvanece, el calor aprieta ahora de lo lindo y la marcha hasta alcanzar  Coll de Ladrones se hace algo larga. Después, por “la Senda de los Melancólicos” acabamos de cerrar el circuito que nos lleva de vuelta al coche.
No quisimos seguir unas indicaciones hacia la “Senda de Picaubé” que, de haberlo hecho, nos habrían permitido ir más rato a la sombra, pero esta exploración queda para una próxima ocasión.
Al llegar al coche, unas cervecitas, algo de comer, y de vuelta para casa tras una agradabilísima excursión realizada por “gente de montaña de toda la vida”.

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