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sábado, 1 de abril de 2017

Las Lagunas de Ruidera. Un Parque Natural de origen mitológico.


"Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera.

Guadiana, vuestro escudero, plañendo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un río llamado de su mesmo nombre, el cual cuando llegó a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sintió de ver que os dejaba, que se sumergió en las entrañas de la tierra..." (M. de Cervantes)

Según la leyenda, el caballero Montesinos se casó con Rosaflorida, señora del castillo de Rochafrida. Pero el mago Merlín los tenía encantados en la cercana cueva de Montesinos (lugar donde tiene lugar la escena del Quijote arriba descrita) y sólo se salvaron, y de extraña manera, un escudero llamado Guadiana, que se convirtió en río, y la dueña Ruidera, sus hijas y sobrinas, que se transformaron en lagunas.

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Las Lagunas de Ruidera son una sucesión de 15 lagunas situadas a lo largo del curso superior del alto Guadiana. Su formación es consecuencia de la represa de las aguas por parte de las barreras naturales de toba que existen en el río.  

La toba es una mezcla de restos vegetales y carbonatos blandos y frágiles. Esta mezcla se acumula, por precipitación natural, alrededor de hojas, tallos y frutos hasta llegar a formar auténticos edificios pétreos. 

 
Frontales de toba en distintos estados de formación
Más que de verdaderas "lagunas" se trata de una serie de "remansos" originados a consecuencia de los colapsos del cauce fluvial, por fenómenos kársticos de una sucesión de dolinas conectadas, separadas y relacionadas entre sí por barreras de formación tobácea, que forman cascadas y arroyuelos que enlazan cada una de estas lagunas con la siguiente inferior, salvando un desnivel de más de 140 metros en unos 18 km (Laguna Blanca: cota 870 m; Embalse Peñarroya: cota 730 m).

Lagunas a distinto nivel
Subiendo el curso de las aguas, las lagunas reciben los nombres de: Embalse de Peñarroya, Cenagosa, Cueva Morenilla, Del Rey, Colgada, Batana, Santos Morcillo, Salvadora, Lengua, Redondilla, San Pedro, Tinaja, Tomilla, Conceja y Blanca.

Bajo un cielo ocasionalmente nuboso, en un territorio mesetario y árido poblado fundamentalmente de encinas y sabinas, el humedal de las lagunas de Ruidera constituye un contraste “inesperado” de luz y de color.

 
Allí donde las aguas son profundas aparecen bellas tonalidades de un azul-verdoso que ni en días nublados deja de manifestarse.

Bajo la superficie de sus aguas claras se pueden ver las plantas acuáticas que crecen en los lechos.

En los laterales, gracias a la proximidad del agua, pueden medrar distintos tipos de árboles aparte de los puramente esteparios, reflejando en mayor o menor medida la influencia de una incipiente primavera.

 
 
Los bordes en voladizo de las lagunas atestiguan el carácter tobáceo de la zona.
 
La escasa y resistente vegetación mesetaria los coloniza y se manifiesta de espaldas al permanente fondo azulado del agua que no le alcanza, como caras diferentes de una misma moneda.

 
 
 
 
No obstante, junto a este espectáculo natural, pleno de rincones con encanto, hay abundancia también de zonas degradadas por el hombre en forma de edificaciones y asentamientos “a ras” de laguna, testigos de una época no tan lejana durante la que cada cual construía donde quería y podía.

Quedando así abruptamente truncada, sobrepasada y reemplazada, la sencilla, tradicional y natural coincidencia que venía dándose entre personas y animales, a la hora del baño compartido durante las calurosas jornadas estivales ¡Qué grande le parecía la mula de al lado al niño de 6 años que, con el agua por los tobillos, la contemplaba entre fascinado y temeroso!

Apenas un cañaveral se interpone a la última mirada que lanzamos hacia la laguna cuando, ya de retirada, nos viene a la cabeza la música interna de los recuerdos.