domingo, 20 de agosto de 2017

Pico Palas desde la Sarra, por la Chimenea Ledormeur.


Pico Palas (izq) desde el ibón de Arriel inferior
No encuentro mejor manera de introducir esta excursión que parafrasear la entrada que ya reseñé en el año 2012:

Si elegante resulta subir al Balaitous por la Gran Diagonal, no lo es menos el ascenso al Palas por la Chimenea Ledormeur. Podría decirse que el hermano pequeño emula al grande.

El Palas, con sus 2.974m de altura se queda a un corto paso por debajo de los tresmil, a los que por porte, escenario y ascensión nada tiene que envidiar. De hecho, estando junto al coloso de la zona, el Balaitous, no sólo no pierde su individualidad sino que contribuye notablemente a crear el marco de alta montaña que, junto con el pico de Arriel, ofrece este recoleto lugar.

Un "casi-tresmil" que Eduardo y yo teníamos en la lista de “preferentes” desde que al año pasado el mal tiempo nos impidió realizarlo.

Un recorrido exigente que supone 22km de longitud salvando un desnivel total en ascenso de 1.630m de D+, típicamente pirenaico: bosque de pinos y hayas hasta los 1.800m; abundantes arroyos que desaguan tumultuosamente en el barranco de Aguas Limpias; pedrera, anticipo de las que vendrán después, hasta alcanzar la cubeta lacustre de los ibones de Arriel, cuyas quietas aguas reflejan las rocosas cumbres que los circundan y donde los gigantes de la zona se yerguen aparentemente inalcanzables.  

Desde la Central de la Sarra arranca el sendero que se dirige al embalse de Respomuso, frecuentado y muy bien trazado, discurriendo junto al río de Aguas Limpias en sentido Sur – Norte hasta alcanzar el Llano Cheto, punto en el que gira hacia el Este para ya acceder al embalse.

Hay 4ºC de temperatura cuando Eduardo y yo iniciamos la marcha y nos sorprende ver que varias de las personas que comienzan a la par vayan en bañador. El color de sus piernas delata la baja temperatura ambiente.

La belleza del paraje atrapa desde el primer momento. El Gran Arriel es visible desde el comienzo.


Sendero, río Aguas Limpias y Gran Arriel (dcha)
El camino, unas decenas de metros por encima del embarrancado río Aguas Limpias, se estrecha y vadea los arroyos que vierten sobre aquel. El hayedo conforma un paraje acogedor y sereno.

Atrás, cada vez más alejada, queda la inconfundible silueta de la Peña Foratata.
La Peña Foratata
Nos aproximamos al Paso del Onso, ducha natural que en verano ni se siente pero que en invierno lo convierte en una coraza helada cuyo paso requiere toda la atención, antesala del Llano Cheto. 


El río Aguas Limpias desde el Paso del Onso
Llegando al Llano Cheto
El Llano Cheto, lugar de vegetación exuberante y de cascadas, donde el sendero da un giro de 90º para iniciar su remonte final hasta el embalse de Respomuso, cuyos primeros metros ascenderemos hasta encontrar un cartel indicador “hacia los ibones de Arriel”.

Torrente de los Arrieles, desde el Llano Cheto
En este punto una senda estrecha abandona el sendero principal y se interna en una ladera boscosa muy empinada que, a medida que asciende, ofrece unas bellas perspectivas del barranco de Aguas Limpias que acabamos de abandonar.

Salimos del bosque y damos vista a la parte alta del barranco de Arriel y al torrente que desciende de los ibones; enfrente a la izquierda una buena “pechada” hasta alcanzar la entrada a la cuenca lacustre de los lagos. Zona de frambuesas y rocas. Aquí coincidimos con Ainoha y Josu que, tras una breve charla cambian su plan original de llegar a los ibones de Arriel por el de subir con nosotros al Palas.

Caminando por la pedrera hacia los ibones de Arriel
Siguiendo unas marcas rojas vamos superando la pedrera (no es tan fiera como parece) hacia la cada vez más próxima entrada a la zona lacustre superior.

Ya tenemos al alcance la embocadura hacia la cubeta de los Arrieles
El Balaitous asoma ya en el horizonte, el Arriel muy próximo, y poco más adelante también el Palas se deja ver.

El pico Gran Arriel sobre uno de los ibones del mismo nombre
Tras recorrer varios centenares de metros alcanzamos el ibón superior de Arriel, y el punto en el que diverge el itinerario hacia la Gran Diagonal del Balaitous (derecha) y el de la Chimenea Ledormeur del Palas (de frente, derivando a la izquierda).  Cubeta ferruginosa, de color rojizo, base de la incómoda pedrera de bloques que hay que recorrer a partir de este punto, en diagonal y hacia la base del Piton Von Martin (espolón Sur del Palas). Estamos a 2.239m de altura; por delante, 735 metros hasta la cumbre. Son abundantes los hitos que, por diferentes trazados, jalonan la pedrera hasta la base de la pared del Palas. Si tenemos suerte y no perdemos las escasas y desvaídas marcas rojas que se dirigen hacia el collado de acceso a Arremoulit, la pedrera sólo será penosa de subir, si por el contrario las perdemos, como nos pasó a nosotros, la pedrera de grandes bloques se torna muy penosa. 

Cara Sur del Palas desde el Arriel Superior. A la izq. de la cima, el Pitón Von Martin. De frente, la "amedrentadora" pedrera.
Finalmente alcanzamos la base de la muralla del Palas. Hay que caminar al pie de la misma desechando las chimeneas que aparecen (son más expuestas y difíciles de lo que aparentan desde abajo), hasta encontrar unas marcas rojas que, por sencilla trepada, guían para alejarse de la pedrera y encaramarse hasta alcanzar la base de la verdadera Chimenea Ledormeur.

Al pie de una de las chimeneas que NO ES la Ledormeur.
Hasta hace unos años, para evitar que los montañeros se embarcaran en otras chimeneas, había un cartel amarillo donde se podía leer: Chimenea Ledormeur-Palas. Indicación muy de agradecer y que ya no está porque alguien ha decidido arrancarla. Sin ella los que no estén familiarizados con la zona es bien probable que pasen más de un mal rato si se encaraman por la que no es.

La Chimenea Ledormeur asciende inclinada hacia la izquierda, la roca es sólida y la trepada no pasa de II inf. El casco es recomendable.

Ascendiendo por la Chimenea Ledormeur
 
Tras salir de la chimenea aún quedan unos 100 metros más hasta la cima.

Qué agradable resulta contemplar el paisaje desde lo alto. Recorrerlo todo con la vista mientras descansamos y comemos antes de iniciar el descenso.

Desde la cima del Palas: el pico Lurien (en primer plano) y el Midi, al fondo
Las nubes nos impulsan a no demorar el retorno.

El pico Balaitous entre la bruma
El descenso de la chimenea es entretenido y requiere elasticidad, pero no es técnicamente complicado.

Descendiendo la Chimenea Ledormeur
De vuelta en la base de la pared tan sólo queda bajar por la “indigesta” pedrera hasta llegar al ibón alto de Arriel.

Las luces de la tarde contribuyen a que los parajes muestren su belleza de forma diferente.

Atrás queda el Palas, oculto en la bruma
Ibón  inferior de Arriel
Ainoha y Josu toman el camino de herradura que, desde el Arriel inferior, enlaza con el refugio de Respomuso, lugar donde van a pasar la noche. Eduardo y yo continuamos nuestro camino de vuelta hacia la Sarra.

A la izq. se aprecia el inicio del camino de herradura que comunica con el embalse de Respomuso
Tras dejar atrás la cubeta lacustre de los Arrieles la pedrera para descender al bosque parece hasta cómoda, comparada con la del Palas.

 
Un sarrio, camuflado entre las piedras, nos observa
Alcanzar la mullida senda del bosque se agradece de veras.

Retornamos por el bosque de hayas cruzándonos con los que suben a pasar la noche en las alturas, llegando finalmente a la Sarra tras haber ascendido a una cima de las que dejan un recuerdo perdurable en la memoria.  
 
 

martes, 15 de agosto de 2017

En la Sierra de Belarra_v2: circular por Santa María de Belsué - Pardina Ascaso - Usieto - Lúsera - Santa María de Belsué. En agosto busca la sombra el gato...


Mariposa, menta y agua: combinación común por esta sierra de Belarra
Tras el “descubrimiento” de la Sierra de Belarra, y de los numerosos cursos de agua que esconden sus barrancos, al realizar la circular entre Lúsera e Ibirque, Eduardo y yo decidimos completar la exploración con el recorrido de hoy, que nos llevará desde la chopera de Santa María de Belsué a seguir barranco arriba el río Flumen, de rocoso lecho y con numerosas badinas, después entraremos en del río Abarza, y finalmente en el de Barón, que cruzaremos para alcanzar la plana donde se encuentra la Pardina de Usieto (1.330m); tras visitarla nos orientaremos hacia el Este (en dirección a Ibirque), recorriéndola sin perder altura hasta encontrar el entronque con el barranco del río Laña, cuyo cauce seguiremos aguas abajo hasta Lúsera, completando seguidamente el bucle retornando a la Ermita de Santa María de Belsué.

Son las 8:30am cuando Eduardo y yo iniciamos la marcha en la chopera de la Ermita de Santa María de Belsué y a los pocos metros ya atravesamos el río, que baja con poco caudal, teniendo enfrente la Ermita.


Ermita de Santa María de Belsué
La alcanzamos, visitamos el interior, bastante bien conservado, y continuamos la marcha en pos de la Pardina de Ascaso.

Dejando atrás la Ermita de Santa María de Belsué
El Flumen baja con poca agua durante el mes de agosto, así que se vadea fácilmente. Sus pozas son atractivas y el baño sería una tentación que hoy, estando nublado, nos cuesta poco resistir.

Llegamos a la Pardina de Ascaso, gran edificación que se encuentra en un amplio llano con vistas al Flumen, tras la cual continúa la senda que vamos siguiendo aguas arriba.

Ascendemos cómodamente por un primitivo y abigarrado bosque en el que pinos y robles coexisten con el boj, que se encarga de aromatizar el ambiente con su característico y agradable olor. El gris de las margas ha dado paso al verde.

Las badinas se van sucediendo, unas más accesibles que otras. Cruzamos el Flumen para continuar por el barranco de Abarza y algo después por el de Barón derivando claramente hacia el Noreste. La temperatura no agobia y el entorno resulta sumamente acogedor.

El paraje es agreste y el boj omnipresente.

Rincones recoletos que atraen a cada paso.

La senda por la que vamos comienza a llanear y entra en un pinar amplio. Ya no se sube más. Siguiéndola llegamos a la pista que después usaremos para ir a Lúsera, pero antes decidimos visitar la Ermita y la Pardina de Usieto que se encuentran en las proximidades (hay unas señales de madera indicativas). El bosque se ha tornado plácido y amplio.

 
Las plantas florecen junto a las pequeñas pozas que forma un exiguo curso de agua.

De la Ermita de Usieto tan sólo quedan sus derruidos muros inmersos en la maleza.

Ermita de Usieto
Volvemos al cruce de la pista y por una trocha algo más difusa nos acercamos a la Pardina de Usieto que está muy próxima. La vegetación y el abandono han dado cuenta de sus edificaciones.

Proximidades de la Pardina de Usieto
Restos de la Pardina de Usieto
Tras ello, y de vuelta en la pista principal, emprendemos la marcha hacia el Este, en dirección Lúsera, llaneando por la plana entre erizones, bojes y pinos, hasta entroncar con el barranco del río Laña.

 
 
Al llegar al Laña, y sin cruzarlo, viramos hacia el Sur para seguir la senda aguas abajo, dejando de lado la posibilidad de vadearlo y continuar hacia Ibirque.

Arroyo de la Laña. De frente continua la senda hacia Ibirque
De nuevo nos adentramos en un entorno primitivo, de vegetación abigarrada, por donde descendemos escuchando el permanente rumor del agua y de sus numerosas cascadas.

 
 
Lúsera ya es visible y está cada vez más cerca.

Lúsera
Alcanzamos Lúsera y continuamos por el Camino Natural de Belsué – Nocito pasando tras la iglesia.

Iglesia parroquial de Lúsera
El calor es intenso fuera de la sombra del bosque. Los saltamontes abundan por estas zonas.

Al vadear un regajo las ranas se apartan del camino lanzándose al agua, aunque alguna parece más insensible que el resto y se deja fotografiar tranquilamente.

La temperatura ha subido hasta los 29ºC, las margas reverberan y la deshidratación está al acecho. La vista de la Ermita de Santa María de Belsué, tan a la mano, reconforta.

Ermita de Santa María de Belsué (dcha) y río Flumen (izq)
Circular de 13km de longitud con un desnivel total en ascenso de 600m de D+, muy adecuada para descubrir lo que la Sierra de Guara esconde tras las grises margas de las partes bajas.