domingo, 23 de diciembre de 2018

Los cisnes del estanque y sus polluelos. A way to say goodbye to 2018 and welcome 2019




Varios meses después, solo en el apeadero, mientras contemplo al tren que se aleja, me viene a la mente aquella jornada de finales de abril cuando, junto al estanque, tuve la fortuna de ver cómo el cisne hembra incubaba los huevos en su nido bajo la atenta vigilancia del macho que controlaba los alrededores.


“Si dentro de un mes  o mes y medio vuelvo por el lugar seguramente podré ver entonces a los pichones, celosamente cuidados por los dos padres”, me había dicho a mí mismo.  Lamentablemente he tardado más de lo previsto en volver; cinco meses casi.

Miro el reloj, constato que aún tengo tiempo; la evocación me impulsa a hacer una rápida visita al estanque.


Voy directo, no puedo entretenerme demasiado. 

En un rincón retirado encuentro a la familia al completo. 






Los dos adultos, macho y hembra, ambos con plumaje blanco, los cisnes pequeños presentan en cambio una coloración marrón grisácea.




Contemplo sus cuerpos exuberantes, con un cuello largo y flexible que les permite tomar fácilmente alimentos bajo el agua, lugar donde pasan la mayor parte del tiempo alimentándose: peces, ranas, insectos acuáticos y mucha vegetación acuática.



Un rápido cálculo mental, y la constatación de que los polluelos claramente ya pueden valerse por sí mismos, me llevan a estimar su edad en torno a los cuatro o cinco meses.



Todavía tardarán unos ocho meses en verse totalmente blancos ¡Para la próxima primavera!


Atrás quedó el momento, y me lo perdí, en el que, tras salir la camada, el macho los condujo al agua para recibir la primera lección de vida acuática. Ahora ya se valen por sí mismos y sus padres se han desentendido de ellos.


Será a partir de los tres años cuando logren conectar con alguna pareja para instalarse en un nuevo espacio y comenzar su apareamiento, manteniéndose fieles el uno al otro toda la vida (unos doce años) o hasta que la muerte los separe.




Es éste el ciclo de la vida del cisne, ave poseedora de un vuelo poderoso que sólo ocasionalmente pone en práctica.







2 comentarios:

  1. El ciclo de la vida Carmar, el lado bueno de perderte sus primeros pasos es que estuviste más tiempo en casa.

    Felices fiestas!

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    1. Muy buena y práctica tu reflexión, sí que se agradece estar más tiempo en casa.

      Felices fiestas para ti también.

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