| Amanecer sobre la Sierra del Dragón, desde el Sur. A la izquierda el Pico de Majalasna, el Primero de los Siete; al pie del cordal, el Cóncavo de los Siete Picos |
La Cuerda de Siete Picos (antiguamente llamada Sierra del Dragón), es una
de las rutas clásicas de la Sierra de Guadarrama. Cordal orientado de Este a
Oeste, erguido entre los Puertos de Navacerrada y la Fuenfría, tiene un algo de
“desconcertante” para los menos iniciados:
·
Siendo
siete los picos que lo constituyen, normalmente sólo salen seis como resultado
del primer conteo. Y del segundo también. Hay que ampliar la panorámica, alejar
el zoom mental, y volver a contar.
·
El
primero y más modesto de la serie, el Pico de Majalasna (1.934m), queda algo
descolgado al Sur del resto del conjunto.
·
El
más próximo al Puerto de Navacerrada es el de mayor altura (2.138m), y es el
que hace el número siete.
Hoy vamos a realizar un recorrido poco habitual, hermoso y mayormente
solitario, iniciando la marcha en Camorritos (cerca de Cercedilla), ascendiendo
desde aquí al Primero y menos elevado de los Siete Picos, el de Majalasna, para
luego alcanzar la cresta divisoria que conforman los otros seis: al Sur,
Madrid, al Norte, Segovia; descendiendo posteriormente por la Senda Herreros,
recorriendo el Cóncavo de Siete Picos. Circuito de 12.5km de longitud salvando
un desnivel total en ascenso de 950m de D+.
Un día calmado y sin apenas frio de mediados de noviembre no se puede
desaprovechar. Así que Virginia, Nolo, Mª Luisa y yo iniciamos la marcha siguiendo
las marcas blancas y rojas del GR, adentrándonos en el pinar ascendiendo por la
buena y muy pendiente senda.
Todavía quedan hojas en los robles que salpican la zona, si bien no durarán
más allá de dos ventoleras.
El sol va cobrando fuerza y los enhiestos pinos resultan espectaculares. Al poco llegamos a la pradera de Navarrulaque, solitaria en esta temprana
hora.
| Solitaria pradera de Navarrulaque |
A la derecha aparece el extremo de la Senda Herreros, que no tomamos ahora,
y por la que retornaremos después.
| Entronque con la Senda Herreros |
En su lugar, y próximas, buscamos las marcas amarillas que marcan el inicio
de la senda que nos llevará a la pradera de Majalasna.
Estrecho y panorámico sendero que va subiendo sin parar.
Granito y altos pinos son las señas de identidad de la Sierra de
Guadarrama.
Nos detenemos algo sorprendidos ¿Petroglifos en Guadarrama? Parece que sí,
y representando al buitre que por aquí planea.
| Petroglifo |
Continuamos, y al poco llegamos a la pradera de Majalasna, lugar recoleto y
bucólico que siempre es un placer pisar en silencio. Enfrente, el pico del
mismo nombre, y Primero de los Siete Picos.
| Pradera y Pico de Majalasna |
Y como vamos de trepar, pues al Primero que nos subimos para, desde él,
otear lo hasta ahora recorrido.
| Pradera de Majalasna desde el Pico del mismo nombre |
Granito adherente sobre el que, al menor descuido, te dejas la piel.
Descendemos y sin más demora emprendemos la subida hacia la Cuerda del Dragón y
al Segundo de la serie.
| El Segundo de los Siete Picos, desde la pradera de Majalasna |
Inverosímiles los lugares donde se enraízan los pinos.
Y sin más, alcanzamos la cuerda y con ello entramos en la parte concurrida
del itinerario.
Ascendemos al Segundo de los Siete, desde donde contemplamos los que todavía
nos quedan.
| La Sierra del Dragón desde la cima del Segundo de los Siete Picos. Al fondo, el Séptimo. |
En adelante todo será un sube y baja a cada uno de los promontorios que
forman el cordal. De las varias sendas que hay elegimos siempre la que va más
próxima a las cimas.
Amontonamientos de grandes bloques, pétreas ventanas, húmedo Norte y seco
Sur sucediéndose.
| La Ventana del Diablo |
Procuramos trepar a las sucesivas puntas por las zonas soleadas controlando
cuidadosamente la adherencia.
Camino del Quinto Pico la visión completa del contrafuerte rocoso hace que
nos detengamos un momento: donde comienza la línea de rocas que culminan en la cumbre,
una silueta cuanto menos sorprendente.
| Quinto Pico (izq) y su cordal. A la dcha, roca de forma peculiar. |
No es la Polinesia, ni se trata de la Isla de Pascua, ni de su misteriosa cultura ancestral de la
etnia rapanui, cuyo más notable vestigio corresponde a enormes estatuas
conocidas como moái. Es una de las peculiares “caras”, esculpidas por los
elementos naturales, que podemos encontrar en los roquedos graníticos que
conforman la Sierra de Guadarrama.
La cumbre del Quinto Pico (2.109m) es la única que nos hace quedar un paso
por debajo. No es plan de hacer equilibrios.
| El Quinto |
Al Sexto se asciende sin problemas. El Séptimo (con punto geodésico)
requiere algo más de atención, pero no es difícil.
| El Séptimo |
Un buen lugar para recorrer el cordal con la mirada. Hacia atrás, el “pequeño” Majalasna y los demás, con el fondo de la Mujer
Muerta.
| A la izq, el Pico de Majalasna, sigue la cuerda de los Siete picos. En el último plano, la Mujer Muerta |
| Desde el Séptimo Pico: abajo, el Cóncavo de los Siete Picos; más abajo el robledal de Cercedilla |
Ya hemos terminado de subir, ahora toca descender, así que enfilamos hacia
el Puerto de Navacerrada, hasta alcanzar la Pradera de Siete Picos, a 1.950m de
altitud, lugar donde nace la Senda Herreros, justo frente a un claro hito
divisorio de las dos provincias: al Norte, Segovia; al Sur, Madrid.
| Pradera de Siete Picos |
La senda Herreros
atraviesa el que tal vez sea el enclave más montaraz de esta parte de la sierra: el Cóncavo de
Siete Picos, la profunda depresión de más de seiscientos metros que compone la
vertiente sur de las siete cimas.
Comienza ahora la parte más complicada del recorrido, no sólo por lo
abrupto del descenso, sino por lo intrincado del sendero, que va sorteando los
barrancos y afloramientos del granito que se encuentran en esta ladera.
| Caras graníticas |
| Intrincado y primitivo |
Algunos
hitos y señales amarillas y blancas muy bien puestos ayudan a mantener el rumbo
correcto.
La Senda se interna en un vasto y primitivo pinar. El primer tramo va
perdiendo altura muy lentamente, discurriendo en el entorno de los 1.800m,
dando vista a lo “hondo” del Cóncavo.
| Abajo y al fondo el robledal que rodea Cercedilla |
A lo largo del trayecto se aprecia la altura que las paredes del cordal de
Siete Picos alcanzan por su cara Sur, contrastando fuertemente con la placidez
de la vertiente Norte.
| Desde la Senda Herreros, el cordal de Siete Picos |
Cuando se llevan recorridas las dos terceras partes de la Senda, ésta
atraviesa un corto tramo de llambria granítica que, de encontrarla mojada o con
hielo, puede dar problemas, no es el caso hoy, para seguidamente emprender
abrupta bajada entre rocas, aunque de escasa dificultad.
Enseguida se alcanza una zona con la vegetación muy cerrada. Es la surgencia del Arroyo de Pradillo, conocido como la Fuente
de los Acebos.
| Acebo junto a la fuente |
Tras cruzarla, la trocha se interna en un robledal y enseguida se transforma
en camino amplio y plano, muy corredero, que desemboca en la Pradera de
Navarrulaque (1.650m), ahora bastante más concurrida que por la mañana,
| La Senda Herreros desemboca en la pradera de Navarrulaque |
Junto
al cartel conmemorativo del diseñador y trazador de la Senda Herreros.
Mientras vamos descendiendo hacia Camorritos la mirada vaga por los contornos y robledales fijando en nuestras retinas los colores de un otoño que toca a su fin, aromatizados por las jaras que cubren los claros del bosque.


