lunes, 3 de octubre de 2016

El Hoyo Cerrado y el Collado de Matasanos en circular desde el Canto del Berrueco.



El Canto del Berrueco
El Hueco de San Blas es un valle situado a los pies de La Pedriza, Cuerda Larga y La Najarra donde las verdes praderas y los extensos pinares suavizan el rigor de los riscos graníticos que los circundan, conformando todo ello un enclave natural atrayente surcado por dos pistas que lo recorren en su totalidad, una a media altura (alrededor de 1.300m; Senda de la Avutarda) que, casi en la vertical con el Pico de la Najarra, enlaza con el Camino Forestal que viene (o va) de Miraflores de la Sierra, continuando éste su trazado hacia el Hueco de San Blas alcanzando paulatinamente los 1.500m de altitud, en recorrido paralelo al de la Senda, para terminar desapareciendo cerca de El Lomo.
 
El circuito de hoy es el siguiente:
Canto del Berrueco (990m) – Hoyo Cerrado (1.772m) – Cuerda superior del Hoyo (2.175m) – Collado de Matasanos (1.964m) – Descenso por el Barranco del Niestro – Canto del Berrueco. Resulta un recorrido de 23.5 km de longitud salvando un desnivel total en ascenso de 1.350m de D+, por un entorno solitario en su gran mayoría y con un descenso desde el Collado de Matasanos que requiere de la máxima intuición y cuidado para no acabar “embarcado”.

Inicio la marcha en el Canto del Berrueco (990m), siguiendo el curso del Arroyo del Mediano, con el sol todavía bajo.
Al poco rato alcanzo una zona de aparcamiento, lugar de confluencia con la pista que viene de Soto del Real; unos cuantos metros más adelante salvo la barrera metálica que la cierra al tráfico. A partir de aquí, y siguiendo la Senda de la Avutarda, me adentro en el pinar y en el entorno apartado y agreste que ofrece el Hueco.
Varios son los senderos o trochas que, saliendo de dicha pista, se internan bosque arriba hacia las alturas de la Pedriza o de la Cuerda Larga. Voy atento hasta seleccionar el que creo que me ha de conducir al Hoyo Cerrado. Y digo “creo” porque, a pesar de que ya he recorrido estos lugares no pocas veces, me sigue resultando complicado atinar inequívocamente (es lo que tiene no hacer uso de “tracks”). El carecer de cualquier otra referencia visual distinta de la de los árboles que te rodean aporta un grado de incertidumbre que, hasta cierto punto, constituye un aliciente.

Asciendo a ritmo vivo por una definida senda entre los pinos, siguiendo sus cómodas lazadas que poco a poco me van acercando al primero de los objetivos de hoy. El pinar se acaba dando paso a una ladera poblada de brezos.

Pico de la Najarra desde el sendero de ascenso al Hoyo Cerrado
Seguidamente, tras superar un tramo rocoso y doblar un recodo, doy vista al Hoyo Cerrado (1.772m). Idílica imagen de un lugar recoleto y escondido.
El Hoyo Cerrado. Marcada "la salida" hacia el cordal
Es éste un sitio que no sólo resulta difícil de encontrar, sino también de abandonar.
 
Casi cuatrocientos metros por arriba, el cordal que lo circunda en altura, a cuya parte superior ascenderé hoy por la empinada ladera que se aprecia en la izquierda, y que desemboca al pie de la estribación SE del pico de Asómate de Hoyos, al N de la Peña Linderas.
 
Como no hay ni sendero ni marca voy siguiendo el trazado que, mentalmente, he dibujado desde abajo, subiendo con mayor o menor incomodidad en función de los piornos y las rocas, mientras la pradera del Hoyo cada vez se va quedando más alejada.
Abajo ha quedado la pradera del Hoyo Cerrado
Esta subida es una de las “menos  incómodas” para “salir por arriba” del Hoyo Cerrado. Final y afortunadamente la fuerte pendiente se suaviza y los últimos cincuenta metros de desnivel por los campos de piornos hasta alcanzar la loma superior del Hoyo me permiten recuperar el resuello.
Nos observamos mutuamente
Rápidas zancadas por un entorno solitario me acercan hacia el Alto de Matasanos, con las Torres de la Pedriza surgiendo como espina dorsal de un territorio algo desolado.
Sobresaliendo, la Peña Linderas; por detrás el espinazo de las Torres (dcha) y de la Pedriza Posterior (izq)
Entre las Torres: "El Dedo de Dios"
Alcanzo el Collado de Matasanos y con la máxima concentración me dispongo a iniciar el descenso hacia el Hueco de San Blas, que ya he realizado en una ocasión anterior con mi amigo Luís.

Iniciando el descenso en el Collado de Matasanos
Se trata, en mi opinión, de uno de los recorridos menos claros y menos marcados de todos los que surcan esta vertiente.
 
Mi recomendación para este descenso es la siguiente:
En su inicio, y hasta la cota de los aproximadamente 1.900m / 1.950m, mantenerse en la vertical con el Collado, descendiendo por pedrera bien asentada para, alcanzada dicha altitud,  derivar claramente hacia la izquierda (en sentido bajada), evitando de esta manera los cortados de granito y las abruptas barranqueras que los bordean, que ni se ven ni se intuyen, pero que hay algo más abajo.
Cortados de granito "a evitar"
Se encuentran mojones de vez en cuando, no muchos, y la traza no es siempre fácil de intuir; en caso de duda, continuar siempre hacia la izquierda sin perder apenas altura.
"Huellas" sobre las rocas
Mantenerse fiel a estos dos sencillos principios resulta de gran utilidad, especialmente en la época en la que estamos, cuando los abundantes y crecidos helechos cubren cualquier mínimo rastro de trocha. Si se pierden los mojones (nada infrecuente), vale más retornar al anterior y buscar con ahínco hacia la izquierda hasta encontrar el siguiente. No conviene en absoluto lanzarse hacia abajo sin ir orientado.

 
De esta forma se pasa por sucesivos claros, apacibles enclaves entre rocas y pinos, a medida que se dejan cada vez más atrás las moles de la Pedriza Posterior.
Los hitos van siendo algo más abundantes (qué relativo es todo) conforme uno se acerca al bosque de pinos.

Alcanzado por fin el citado bosque me interno en él para iniciar entonces un franco pero difuso descenso.
Aquí, a la altura de los 1.700m, disminuyo algo la concentración, con lo que pierdo definitivamente los mojones y llego hasta el cauce del Arroyo del Niestro, al pie de la abrupta pared de la Peña del Rayo, pero no me preocupa porque sé que bajando todo recto ya no encontraré obstáculos naturales de relevancia, aparte de la incomodidad propia de la empinada ladera cubierta de helechos y de ramas caídas que obligan a un caminar cuidadoso.
Peña del Rayo
Finalmente entronco con la pista que recorre el Hueco a la altura de los 1.500m tras casi dos horas de “intuición” por una zona muy montaraz y poco transitada, que responde plenamente a los requisitos de naturaleza “tal cual”, siendo esto uno de los principales encantos del Hueco de San Blas ¡Por fin respiro aliviado!


Escaramujos
A partir de este punto la carrera de vuelta al Canto del Berrueco, por senda y pista marcadas y cómodas, casi me resulta ligera a pesar de que a estas alturas las piernas ya acusan el esfuerzo realizado.
Gran roble próximo al Canto del Berrueco
Las aguas del embalse de Santillana anuncian el final de la circular de hoy
Llegando de vuelta al coche tras haber completado una exigente circular por una ruta solitaria e infrecuente (tan sólo con dos personas me he cruzado en las proximidades del Alto de Matasanos tras abandonar por la mañana la Senda de la Avutarda).
Pétreo hipopótamo (izq) sesteando (¿o será la imaginación?)
 

8 comentarios:

  1. Van tomando forma cada vez nuevas tomas en las que sutilmente aparece, entre fotos, Selene; como si el corredor queriéndose parar tomase en cuenta la susodicha importancia...incluyéndola una y otra vez por tan suma importancia hasta que un día, clareando ya, salga tan cercana que la tengas alcanzada con la cámara y la mano.
    Esas fotos van de aúpa. Fantásticas documentaciones, estupendas.

    En otro orden. Si pepepótamo viera su frente grupal de tamaña considerable, fuera entonces representante no sólo del piélago fluvial bajo si no, si cabe, de tan alto linaje. Y, al grito huracanado, arrancar con el trote un acierto...o dos que durmiente sestea entre carrascas o lo que sea...
    Y ahora roca

    Salud, Libertad y Monte, meu :)´

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    1. Cada vez que Selene se pone a tiro la retrato como quien no quiere la cosa, que aún de día, fuera de su señorío nocturno, resulta bella.
      Salud y Montaña, amigo que pronto en avícola jardín nos retrataremos, o al menos lo intentaremos.

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  2. Hola Carmar.

    Bonita circular, por un pareje solitario, agreste, donde avanzar no siempre es fácil, y en el que las rocas nos ofrecen muy distintas formas, no siempre fáciles de identificar, y donde la imaginación es importante.

    Eso si, andar por este tipo de parajes en solitario, puede acarrear ciertos problemas, que a veces minimizamos, ya que nuestra intuición nos puede jugar una mala pasada, y acabar lejos de nuestro objetivo, así que nunca viene mal, utilizar la técnología, aunque sea solo para llevarla en el bolsillo de la mochila, que nunca se sabe cuando nos va a ser útil, y más teniéndola.

    Salud y Montaña.

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    1. Tus consejos rezuman sensatez y prudencia, ambas cualidades muy valiosas para andar por la montaña, y que comparto plenamente. Gracias por el interés que muestran y que aprecio.
      En mi descargo decir dos cosas:la primera, que por más que busqué no pude encontrar "track" alguno en la red que describiese tal descenso, que ya me habría gustado; y la segunda, que tiré de memoria, porque ya una vez había bajado por semejante senda retirada.
      Dicho lo cual, me uno a tu opinión, y por ello describo con detalle la ruta; además, en breve y cuando sepa, subiré yo a la "nube" el "track" que yo sí tracé con la tecnología que sí transportaba.
      Salud y Montaña, amigo y compañero.

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  3. Hola Carmar

    Interesante lugar, lástima que estas sierras pillen tan lejos de Zgz, que entran ganas de volver a visitarlas.

    ¡Salud!

    Fer

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    1. Entendiendo lo que dices, a mí ya me va bien que estas atractivas sierras estén cerca del lugar donde yo vivo :-) En ZGZ ya tenemos mucho y bueno cerca.
      Salud y Montaña, Fer.

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  4. Que decir del Hueco de San Blas el Viejo con su cabecera en el Hoyo del arroyo del Mediano, y la alta Pedriza a su vera, cuya visita requiere de buenas dosis de esfuerzo, recompensadas por la belleza que se nos presenta ante los ojos. Por cierto, para encontrar más fácilmente el sendero que lleva al Hoyo Cerrado, solo debemos localizar un muro de mampostería que arranca perpendicular a la pista alta del Hueco de San Blas, que siguiéndole ladera arriba enlaza pronto con el sendero que culebrea por el pinar y nos deja justo a la entrada del Hoyo. Magnifica ruta por zonas donde solo las cabras y algunos "insensatos" se atreven a adentrarse. Abrazos montañeros Carmar.

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    1. Hacer uso de los recursos propios, desarrollados durante una vida en la montaña, produce gran satisfacción, a la par que permite seguir descubriendo, interna y externamente, en los sitios aparentemente ya explorados. Paradojas de la naturaleza y de nuestra afinidad con ella.
      Celebro la sintonía que expresa tu comentario.
      Salud y Montaña, Rafa.

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