jueves, 7 de agosto de 2014

Siempre nos quedará Oturia. Subida desde Javierre del Obispo y bajada por Satué.


El Pico de Oturia hay que ir a buscarlo, porque desde abajo, en la proximidad, se ve poco, ya que se encuentra a la espalda del monte de Santa Orosia cuyo frontal Oeste es bien visible desde cualquier parte, tapando a su vecino, más alto, a pesar de que entre ambos hay un desnivel de 300m.

Atractivo recorrido circular que pasa por estrechos senderos rocosos y frescos bosques donde abunda el boj “de altura”, por lo crecidos que están sus ejemplares por estos lugares, vamos, que muchos de ellos alcanzan tranquilamente los dos metros. El circuito discurre por la parte más boscosa de la montaña, lo cual se agradece en verano.

En síntesis, se trata de un kilómetro vertical que se inicia en Javierre del Obispo (865 m) y que en escasos 6 km (5,8 km, para ser precisos) te aúpa hasta los 1.921 m que tiene el Pico de Oturia, con retorno por Satué (812 m). Muy recomendable en cualquier estado de ánimo o estación, más estando en Sabiñánigo.

"Espanta brujas" en un tejado de Javierre
El espolón de Sta. Orosia, a la dcha, desde Javierre
Javierre del Obispo es un pueblo calmado y muy limpio. El camino arranca del fondo del mismo. Un cartel señala “Orosia” y las  marcas blancas y amarillas se siguen bien.

A medida que asciende el camino se separa del monte de Sta. Orosia y se dirige decididamente hacia el Este, hacia la faja boscosa que se ve encima, para encarar el Puerto de Javierre y acceder, por el Norte, a la pradera que se extiende al pie del Pico de Oturia, a la altitud de 1.600m.  

La punta de Sta. Orosia, siempre presente
El bosque se retuerce
La Peña de Sabocos 
Entre el punto de acceso al praderio y el Pico, se extiende una densa franja de boj, detrás de ella, la engañosa cuesta de acceso a la cima, que se puede llegar a atragantar.

El Pico de Oturia
Desde la cumbre del Pico de Oturia las vistas del Pirineo y pre-Pirineo son muy amplias.

Tras una breve pausa contemplativa inicio descenso, directo y rápido, a embocar el barranco de las Gargantas, lugar por el que discurre el sendero hacia Satué.

El camino por el barranco  es bonito y sombrío, pues va entre una densa vegetación de boj, pinos y abetos con algunas hayas.


Barranco de las Gargantas
El barranco, que siempre lleva agua, se cruza en varias ocasiones. La última de ellas, con poza incluida, antes de entrar en un fresco bosque que huele a boj y por el que se desciende muy rápidamente.

Finalmente alcanzo Satué por la parte de atrás de su iglesia, desde donde contemplo de nuevo el farallón de Sta. Orosia, para seguidamente emprender el último kilómetro del circuito, ahora por asfalto y carretera hasta Javierre. Resulta menos penoso de lo que pueda parecer.

Ver que todavía fluye un ligero caudal de agua entre las margas contribuye a mitigar el calor del mediodía que cae sobre la carretera. Mi pensamiento va fijo en la bebida fresca que tengo en el coche, ¡esperándome!


Recorrido  circular de unos 14 km en el que se supera un desnivel positivo total de unos 1.100 m de D+, y que resulta muy adecuado para: alcanzar la forma, espantar fantasmas o simplemente para hacer hambre en una mañana cualquiera.

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