domingo, 3 de agosto de 2014

La Najarra desde Miraflores el Real: por la senda Santé o por la “ruta a la brava”. Puerto Morcuera. Embalse de Miraflores.

La Najarra, vertiente de Miraflores el Real
La Najarra tiene una altura de 2.108 metros (vértice geodésico) y de 2.119 metros el pico propiamente dicho. Es la última cima del extremo Este de la Cuerda Larga y con ella finalizan en esa zona las cumbres superiores a los 2.000 metros de la Sierra de Guadarrama.

Su ladera Este, aparentemente suave y tranquila desde la distancia, oculta en el interior de su bosque un atractivo itinerario que, saliendo desde la Fuente del Cura, en Miraflores, y si se consigue encontrar y seguir la senda Santé, permite superar los 1.000m de desnivel en tan sólo 4km de distancia, ¡Menuda pendiente!, por medio de una zona agreste, de pinar y roble, con piornos en la zona superior, muy diferente del resto de trillados itinerarios que parten de otros puntos; y si no se consigue encontrar la senda Santé, la pendiente sigue siendo de la misma envergadura solo que en lugar de por sendero toca “todo tieso y para arriba” atravesando la antedicha zona agreste y de  pinar, porque entre los robles de la zona baja sí que el camino es claro y esta marcadito con pintura verde y blanca, hasta que, llegados a una pista, con el aspa verdiblanca en el lado opuesto, la trocha desaparece y, o bien pista a izquierda o derecha, o bien de frente y a internarse en el pinar que, a los pocos metros, se empina y enmaraña bastante, aunque es transitable; tan sólo se requiere tesón, algo de intuición para ir optando entre las alternativas que aparecen y recordar que por arriba se sale al pie de la Najarra; un par de bastones también ayudan lo suyo. Ni que decir tiene que, en esta ocasión, me vi abocado a “la ruta a la brava”.

Comienza el pinar
Subir rápido y no perder la orientación a pesar de ir a trocha, es lo que iba pensando mientras seguía ascendiendo sin tregua.

Vegetación agreste, con un serbal poniendo su nota de color
Entre los árboles no se tienen puntos de referencia así que cualquier claro es bienvenido.

Tras el serbal, las aguas del embalse de Santillana
Se alegra el espíritu cuando, por encima o entre los pinos, se alcanzan a ver las rocas lejanas de la Pedriza o las más próximas de las Cuatro Calles. Enseguida se sale al terreno del piorno.

El domo del Yelmo de la Pedriza
Espolón rocoso de las Cuatro Calles
Y así es, ahí mismo está la cima de la Najarra. Ahora sí está claro. 

La Najarra
Resulta fácil trepar a la cumbre, aunque en la proximidad su apariencia es algo fiera.

Seguidamente llego al vértice geodésico de la otra punta lugar donde, a resguardo del viento, aprovecho para tomar una dosis de energía y un buen trago de bebida isotónica antes de iniciar la bajada, por senda bien marcada, hacia el Puerto de la Morcuera.

La cima de la Najarra, desde la punta que tiene el vértice geodésico
Las cumbres de la Pedriza (izq) y Peña Linderas (dcha), desde el vértice de la Najarra
Sin detenerme en el Puerto continúo el descenso hacia el embalse de Miraflores. Voy acortando por cualquier sitio que se asemeje mínimamente a una senda. Atravieso una zona de altos piornos sobre los que las arañas han “tendido sus redes”.



Poco después aparece el embalse, y hacia él encamino la carrera, adentrándome en un húmedo robledal.

Embalse de Miraflores
Queda  atrás la Najarra.

Voy corriendo agradablemente entre los robles.

Aproximándome al embalse de Miraflores.

Unas cuantas zancadas más y me tomo un respiro a la orilla de sus aguas. Desde aquí, y por buena pista, llegar al coche es cuestión de recorrer apenas 1,5km y todo ello en descenso.


No sé si será el hambre, la fuerza del sol del mediodía, las ganas de llegar o qué, pero en un momento determinado, apenas a falta de unos pocos minutos para completar el circuito de hoy, me da la sensación óptica de ver unos “tipis indios” en la otra orilla que, cuando vuelvo a mirar después de sortear de mala manera un pedrusco con el que casi tropiezo, han desaparecido.


Bonita y rápida marcha salvando un desnivel total en subida de 1.000m de D+, en los primeros 4km, con un descenso rápido y variado de 6km, muy adecuado para abrir el apetito y volver pronto a casa.

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