domingo, 1 de enero de 2012

El Pico de las Arroyeras (2.573m). Uno de los tres vigías de Formigal

De izquierda a derecha: Pico Royo, Pico Culivillas y Pico Arroyeras
Tres son las puntas culminantes de Formigal: el Pico Royo, el de Culivillas y el Arroyeras. Forman parte de la cadena que separa este valle del de Izas. Son tres cimas que pueden hacerse de una tirada. Normalmente se comienza ascendiendo al más occidental, el Royo, y se acaba en el Arroyeras.
No forman una cresta que se pueda seguir “por encima”, sino que, sobre todo en invierno, obliga a subir y bajar de cada uno de ellos, cambiando incluso de vertiente para enlazarlos todos.
El aspecto que presenta esta cadena es imponente. Ya desde abajo, desde el Corral de las Mulas, o desde el parking de Anayet, se observa su agreste cara Norte. Los tres picos quedan a la vista. Parece difícil que se puedan ascender sin dificultades técnicas excesivas. No obstante, cada uno tiene una vía de acceso entretenida pero factible. Los esquís pueden llevarse calzados hasta unos 150m por debajo de la cima, el resto es cuestión de crampones, punteras y piolet. Vuelta a calzar los esquís, y a por la brecha o collado que precede al siguiente.
Con otro tanto, más un par de barritas energéticas, sale "la ración" de una jornada "ligera" de montaña. El agua va aparte. 
Si bien es esta la forma más completa y típica de realizar el recorrido, no es la que hemos elegido para esta ocasión. Hoy incorporamos una novedad al plan: la “iniciación” al esquí de travesía de “cierta envergadura” del tercer eslabón de la familia.

Es la primera vez en  la que Alba (hija y sobrina, respectivamente), se une a nosotros (Manumar y Carmar) para deambular por estos parajes nevados; por lo tanto, decidimos ascender al Pico de las Arroyeras, el más oriental de los tres, al cual se puede llegar con los esquís puestos desde abajo.

No hace falta madrugar demasiado para este trayecto, que recorre de Oeste a Este el Barranco de Culivillas, al pie de la cara Norte, totalmente a la sombra hasta que por fin se accede a la soleada Majada de Anayet.
Las piernas se van calentando a medida que remontamos el barranco, los pies y las botas van acomodándose mutuamente en esta primera salida de la temporada, el ambiente es frío pero sereno, sin viento. La nieve está helada y costrosa, anticipando una bajada delicada.

El sol comienza a apuntar por encima de las cimas de nuestra izquierda, iluminando la vertiente Sur de nuestra derecha.
Ya entonados llegamos al pie de la canal Norte del Arroyeras que llega hasta el collado de la antecima. Totalmente a la sombra y con una pendiente moderada. La miramos, la sopesamos, y decidimos que la reservamos para la bajada.

La subida hasta la Majada del Anayet la emprendemos por nuestra derecha, trazando zetas por una espléndida pala Sur, al sol, ascendiendo hasta el “plateau” que, circundado por el P. Arroyeras, el vértice del Anayet y el esbelto P. Anayet, contiene los ibones de Anayet.

Hermoso lugar  que bordeamos por su parte inferior hasta entroncar con la canal Norte que asciende hasta la antecima del P. Arroyeras.

A medida que ganamos altura, el Pico Anayet va enseñando su agreste contorno, ...
...por el horizonte empiezan a hacer aparición el Midi d’Ossau (emblema de la zona), ...
...y los “tres miles” más próximos: Balaitous, Frondiellas, Infiernos, junto con sus adláteres de renombre: Pallas, Arrieles, etc.
La mañana es espléndida, la ausencia de viento contribuye a incrementar la serenidad del entorno, la nieve aquí es de buena calidad, la pendiente suave del “plateau” nos permite aproximarnos rápidamente al tramo superior de la canal.

Una vez en ella la pendiente se empina y la nieve se endurece. Cuchillas y con cuidado hacia el collado. Hielo en los últimos metros.

Desde el collado hasta la cima del Pico de las Arroyeras hay 160m de muy empinada pendiente por buena nieve, que subimos con los esquís en la mochila, a costa de sudores, pero la tentación de descender esquiando desde la cima, por esta pala Sur con nieve en tan buenas condiciones, compensa el esfuerzo.
La cima es alargada y estrecha. Las vistas en 360º son amplísimas. Hay que subir aquí para experimentarlo en persona.
Abrazo en la cumbre, algo de comer para reponer energía y emprendemos la bajada.
Primeros dos giros de tanteo, nieve fiable, buena sensación ¡pues con alegría hasta el collado!

Una vez en él, reajuste de las “coordenadas mentales”, porque cambiamos de vertiente Sur, soleada, con nieve noble y fiable, a vertiente Norte, a la sombra, con nieve muy dura en el comienzo de la canal.

Derrapaje de toma de contacto ¡Sí que está durísimo este tramo! Giros rápidos y consecutivos, cantos a tope, hasta encontrar nieve algo menos helada. Los 350m de esta canal, no excesivamente pendiente, se bajan rápido.
Sin apenas habernos dado cuenta estamos ya al pie de la Majada de Anayet. Toca ahora desandar el barranco de Culivillas.

Es ahora cuando hemos de extremar el cuidado. La nieve costrosa hace muy difícil y delicada la esquiada. Los “carving” ayudan y de qué manera. No obstante es trabajoso maniobrar en estas condiciones, pero poco a poco, con algún que otro susto por “clavada” en la nieve, por fin alcanzamos las pistas de esquiar, y la tranquilidad y placidez de enlazar los últimos giros sin más que “dejarse deslizar”.
Buena jornada iniciática para Alba (con gran derroche de energías y ganas), y también para el resto del trío, por tratarse de la primera de la temporada.
A ver si nieva de nuevo y la nieve recobra el espesor y las condiciones propias de la época, dejando “las costras” para primavera.
Recorrido de unos 12km de longitud, salvando un desnivel total de 900m de D+, por un entorno blanco, conocido, tocando una cumbre altiva, y “con un poquito de todo” en lo referente al esquí de travesía.

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