lunes, 12 de septiembre de 2011

Las dehesas de Guadarrama. Zigzagueando por la Sierra.


La cumbre de Peñalara se erige como punto culminante de la Sierra de Guadarrama

El collado de la Fuenfría constituye la confluencia de numerosos senderos y pistas que, atravesando la sierra de Guadarrama por la cota de 1.795m, comunica la vertiente Sur, madrileña, con la Norte, segoviana.  Pinares y dehesas son las características naturales más relevantes de dichas vertientes, junto con lo bien cuidada y protegida ecológicamente hablando que se mantiene la zona.

Hay una serie de recorridos muy bien balizados, fáciles de seguir, que concentran a la mayoría de los visitantes, con lo que “el fuera de pista” se mantiene virgen y natural.
Cuando llego al aparcamiento de las Dehesas de Cercedilla (1.350m) me sorprende la gran cantidad de coches y gente que encuentro. Resulta que hay organizado un “Cros por las Dehesas”, cuya salida es a las 9h, y cuyo itinerario coincide en su mayor parte con el mío; así que, para evitar las aglomeraciones, opto por una variante, algo más larga, pero que garantiza la soledad y quietud que busco en mis recorridos por la montaña.
Paso junto a los corredores, que están preparándose en la línea de salida ¡El ambiente huele a “linimento”! Tomo la “Calzada Romana” (señales verdes) y comienzo a ganar altura, camino del collado Ventoso (1.892m).

La zona se muestra solitaria y recogida a estas horas. Me llama la atención el “toc-toc” de un pájaro carpintero que, en la punta más alta de un pino seco, se afana en perforarlo.

El Collado Ventoso

Sigo camino arriba, ahora por la “Vereda del Inglés”, hasta llegar al collado. Paso a la vertiente segoviana y bordeo el cerro Ventoso sin perder altura, camino del collado de la Fuenfría (1.795m) a donde llego cuando ya los corredores han desaparecido ¡Objetivo cumplido!
Inicio la subida al cerro Minguete (2.024m). El olor a piorno perfuma el ambiente. La subida es rápida.
Desde la cima miro la siguiente meta, el Montón de Trigo (2.084m). Esta vez sí que entra en el itinerario que he previsto.
Sin mayor problema alcanzo la cumbre, desde la que contemplo el hermoso panorama de la Sierra en sus dos vertientes; tomo un plátano, un trago de agua, y desciendo rápido hacia el collado de Tirobarra (1.979m).
En el descenso me detengo para fotografiar a un par de caballos (yegua y cría),  que pastan tranquilamente.
Hace aire, el ambiente es fresco, y voy buscando el inicio del sendero que me facilite acceder a la vertiente segoviana, en dirección al collado del río Peces. Titubeo, bajo unos metros, me confundo, salgo de la incómoda zona de enebros y piorno en la que me he metido buscando el camino y vuelvo a la cuerda del collado.

Unos metros más adelante, justo al pie del inicio de la subida a la Pinareja, veo los mojones. Siguiéndolos, me lanzo hacia un calvero que hay más abajo. Tengo la sensación de que me aleja del objetivo, pero ahí están las marcas, de manera que voy descendiendo. Llego al claro, hay restos de antiguos corrales, varios caballos están por la zona y trato de encontrar por dónde sigue el sendero. Recorro el perímetro hasta dar con otros mojones. Voy a por ellos, me guían hacia abajo, el sentido es bueno (quiero alcanzar la Pradera de la Reina y la pista de la Fuenfría), aunque a estas alturas ya tengo claro que el collado del río Peces queda para otra ocasión, en la que atine con el comienzo de la senda que “debe salir del collado de Tirobarra”. Pero no me importa, el entorno es bonito, solitario, natural. Voy atento a no perder la desusada senda que discurre entre los piornos, que algo más adelante se transforma en amplio camino entre los esbeltos pinos de Valsaín.

Cruzo un arroyo (el de las Cebras), y con unas zancadas más llego a la Pradera de la Reina (1.635m) y a la pista asfaltada que la cruza.

Cadena de Siete Picos, Collado Ventoso y Cerro Ventoso

Cerro Ventoso y Collado de la Fuenfría

Desde aquí, como aún es temprano, opto por subir al cerro de la Camorca (1.815m), bonita atalaya sobre la vertiente N de la Sierra.


En la lejanía, las Cabezas del Hierro y su tubo Norte, próximo objetivo cuando las nieves cubran la Sierra
 En la cima hay un refugio y una caseta de forestales. Tomo unas almendras y un trago de agua antes de emprender la última parte del recorrido.

Al trote sostenido desciendo hasta la Pradera para tomar la sombreada pista que conduce al collado de la Fuenfría, desde donde desciendo, de nuevo por la mullida Calzada Romana, hasta el aparcamiento de las Dehesas, llegando a las 14h.
Recorrido de unos 18km de longitud total, por zona poco transitada en la vertiente segoviana, no así en la madrileña, salvando un desnivel acumulado de unos 1.300m de D+, empleando 5h en realizarlo. El agua no es una preocupación, pues se encuentran fuentes y arroyos en diversos puntos. La sombra acompaña durante aproximadamente el 75% del trayecto, gracias a que discurre principalmente por medio de los característicos bosques de pinos de Valsaín. 

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