jueves, 25 de febrero de 2016

Muel, Soto del Huerva, Mezalocha, Barranco del Hocino.

Cascadas del río Huerva en Muel
Anunciaban una ventana sin lluvia que duraría hasta mediodía. Eduardo y yo decidimos "colarnos" por ella y abordar un itinerario en principio corto, re-corriendo un sendero recientemente abierto por el soto del Huerva que une las poblaciones de Muel y Mezalocha, y ya de paso alargarnos hasta el Mirador del Hocino sobre el pantano de Mezalocha. Después resultó en una circular extensa con incursión en lo inédito, de casi 20km de longitud, salvando un desnivel en ascenso de 550m de D+.

Son las 9 de la mañana cuando iniciamos la marcha en el parque de Muel, junto a las bellas cascadas naturales en las que el Huerva “se las da” de gran río ¡Y por cierto que lo consigue!

Humedad, rocas resbaladizas, agua en caída libre y luego contenida conforman un rincón particular y bello.

El conjunto de la ermita de la Virgen de la Fuente asentada sobre un dique romano es una muestra de la fusión de diferentes épocas bastante característica de esta zona, donde los vestigios romanos, árabes y cristianos testimonian una coexistencia de siglos.

Dejamos atrás la ermita y nos vamos en busca de la margen derecha del río Huerva, pues por ahí discurre el sendero que andamos buscando (marcado con rayas blancas y azules).

El día luce sereno y sin rastro de nubes. La temperatura es suave y el alfombrado terreno facilita el trote. Empezamos a recorrer el soto del Huerva en dirección hacia Mezalocha.

Los restos de una antigua construcción, invadidos por la vegetación, transmiten una sensación de abandono y decadencia que tratamos de eludir avivando la marcha.

La trocha, resbaladiza y generalmente muy próxima al río, discurre por un variado entorno de ribera alternando chopera y cañaveral.




En un punto determinado el sendero atraviesa una zona de tarays,  árboles característicos de los humedales, a los que el invierno confiere un aspecto de seres antiquísimos y algo andrajosos.

Tarays del humedal
Después de cinco kilómetros de recorrido junto al cauce del río Huerva, que se hacen cortos, salimos a terreno despejado. Alguna nube aparece en un cielo básicamente limpio.

Tenemos a la vista Mezalocha y los farallones a cuyo pie se intuye ya el pantano.

Tras cruzar unos campos y huertas, por los laterales y sin pisotearlos, alcanzamos la presa del pantano. Comienza la siguiente fase de la ruta de hoy.

Tomamos un estrecho camino que se enfila hacia la base de los paredones. Seguimos por la derecha orográfica del río.

El embalse de Mezalocha, a pesar de estar a falta de agua, sorprende por su extensión y ubicación: alimentado por un “pequeño” río de meseta esteparia flanqueado de cortados donde cuevas y habitáculos abundan, siendo aprovechados por buitres y águilas para su nidificación. Las hoces y barrancos son frecuentes en estos terrenos yermos y aparentemente insulsos en la distancia.

La pedregosa trocha por la que vamos marchando pasa a unos metros por debajo de una gran cueva a la que decidimos aproximarnos. Suerte que la pedrera de acceso es corta.

Unos pasos de aérea trepada para contemplar la gran cavidad “frente a frente” y de vuelta al senderillo.

El sendero continúa pegado a los farallones y las vistas son cada vez más amplias.

Llegamos al Mirador del Hocino, que se encuentra al pie de un espolón rocoso muy característico.

El pantano se extiende a derecha e izquierda.

Pantano aguas arriba del Huerva
...... y aguas abajo
Por detrás, internándose en la entraña del páramo, el Barranco del Hocino atrae nuestra atención. Su embocadura no resulta accesible desde el embalse ya que un abrupto salto de unos 50 metros separa el final de la angostura del nivel de las aguas.

Inicio del Barranco del Hocino
Con un gesto y una mirada Eduardo y yo coincidimos en que: “Ya que estamos aquí, con ventana suficiente de buen tiempo, ¿por qué no lo bordeamos por lo alto y completamos una circular?” Así que sin más preámbulo empezamos el recorrido del Barranco del Hocino.

Para no perdernos los detalles de las formaciones rocosas interiores nos mantenemos próximos al borde de la hoz, pisando con cuidado sobre el lecho de guijarros sobre el que caminamos. Romero, tomillo y punzantes aliagas son las especies vegetales más abundantes.

Mirada hacia atrás
Por las trazas de sendero poco a poco nos acercamos a la parte media de la barranquera a la que podemos finalmente acceder.

Súbitamente oímos y divisamos fugazmente a unas cabras que escapan veloces de nuestra proximidad. Hace rato que habíamos visto su rastro.

El sendero por dentro de la hoz continúa un corto tramo más, hasta llegar al pie de un paredón que se eleva unos 60 metros y que nos cierra el paso.

Retornamos hasta el lugar donde estaban las cabras y salimos de la hondonada ascendiendo por nuestra izquierda.

Finalmente alcanzamos la parte superior junto a un pedregoso campo de labor en rastrojo, abandonado hace tiempo, que acaba abruptamente en la parte alta del saltador que nos había cerrado el paso. Echamos una última mirada al barranco que tan inesperada y  agreste belleza nos ha ofrecido.

Continuamos bordeando en ascenso el campo hasta llegar a la loma divisoria desde la que divisamos, abajo, los campos de Muel y Mezalocha. Toca empezar a cerrar el círculo, así que a por la pista que se divisa allí abajo, junto a unos antiguos corrales.

Además conviene darse prisa porque se ven próximas amenazadoras nubes de tormenta.

Carrera sostenida por pista, cruce de algunos barrancos menores y hacia Mezalocha.

Mirada de soslayo al corte tras el cual el Huerva oculta su pantano. Ahora huimos de la tormenta.

Alcanzamos de nuevo el soto cuya senda hacia Muel recorremos apremiados por las gotas de lluvia que ya nos caen encima, la vegetación nos protege de ellas en algunas zonas y no merece la pena detenerse para cubrirnos mejor. Queremos llegar a Muel antes de que descargue de veras.


Conseguimos el propósito y alcanzamos el coche no demasiado remojados, habiendo completado una circular atractiva que nos ha permitido adentrarnos en los entresijos del barranco del Holcino, inesperado hallazgo en plena meseta yesífera a escasos 30km de Zaragoza, a la par que recorrer un tramo de ribera que bien merecerá la pena repetir cuando la primavera vista los árboles que ahora mismo se muestran deshojados. 

9 comentarios:

  1. Hola Carmar.

    Vaya recorrido tan majo que nos salió, sin duda han hecho una buena labor al limpiar el sendero del Soto del Huerva. Como bien dices, tenemos que volver en primavera y otoño, que mientras corríamos ya vimos otras opciones para hacer una nueva, e inédita circular por Muel.

    Salud, y montaña.

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    1. Cada nuevo itinerario abre las puertas para la siguiente novedad. Es lo que tiene llevar los sentidos abiertos y dejarse sorprender por la Naturaleza. En primavera u otoño tenemos otra cita con este paraje. Salud y Montaña, Eduardo.

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  3. Lo dicho, para cuando tengas esas series con tu cuarta y mitad enviámelas y las preparo. Seguramente te saldrán estupendas y abarcaremos amplias zonas; para diferenciarlas
    Esos recorridos, aunque parecidos, nunca son iguales, claro.
    Un lugar diferente con cierzo viento al amparo de unos aerogeneradores que los para y usa o parafusa; como aquella vieja orden del noroeste: Sangrada Orden de la Parafusa de Vida Mutila
    Un abrazo, Car, meu
    Pues eso
    Salud, Libertad y Monte...

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    1. Habrá que hacer varias de cuarto y mitad para alcanzar el panorama entero o de cuatro cuartos, que también se dice. Y de más cuartos no hablamos que ni hosteleros ni banqueros somos.
      Es variada en sí misma la Naturaleza, aunque similar a simple vista. Demos gracias por saberla mirar con ojos "naturales" para apreciarla en todo su esplendor.
      Salud y Montaña, dilecto.

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  4. No sólo que no he escalado nunca en Mezalocha, las paredes dónde Rabadá y Navarro, y todos los maños de su generación, hicieron sus primeros "pinitos" en el mundo vertical, sino que tampoco conozco este sitio. En fin, otro sitio más a apuntar a lista interminable de sitios pendientes para visitar.
    Buena ruta que te hiciste con el amigo Eduardo.
    Salud(os)

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    1. Bellas son las rutas que con Eduardo pergeñamos. Aunamos los espíritus inquietos y ávidos de Naturaleza en cualquiera de sus formas.
      Con el tiempo y las ganas a todo rincón se llega, así vamos apuntando y realizando lo que en la lista vamos seleccionando.
      Salud y Montaña, Rubén.

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  5. Las paredes de Mezalocha no son lo mejor para escalar por su caliza tan descompuesta, antaño, supongo, se escalaba con más frecuencia pero, la zona se dejó por el enorme riesgo que conlleva. El equipo ideal para escalar sería un casco de acero de doble capa, chaleco anti-piedras y guantes de carnicero; por lo menos.

    Has elegido un lugar del valle del río Huerva que ha sido escuela naturalista de muchos amantes de las aves. Yo, concretamente, he dejado allí más de la mitad de mi vida atento a todos los animales observados con infinita paciencia.
    Desde Muel hasta Herrera de los Navarros existe un tramo maravilloso de naturaleza para perderse. Sus paredones calizos guardan una colección de aves impresionante.

    Preciosa foto de cabra con sus recentales. Por esa zona existen ejemplares de cabra montesa con machos de cuernas bastante interesantes y se dejan ver a prudente distancia.

    Muy agradecido por este reportaje de un espacio natural que tanto admiro.

    Un abrazo

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    1. Era nuestra intención seguir explorando tal zona que ahora, tras tu indicación sobre H. de los Navarros, acrecentamos, pues espacios naturales en los que eres y te sientes uno más con el entorno son lo que buscamos con ahínco. Vuelta a los orígenes debe de ser ;)
      Un abrazo, Javier

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