Las cuatro Peñas de Herrera, desde Añón |
Hoy toca recorrer el que quizá pueda considerarse como el más selvático de
los barrancos que surcan el Parque Natural del Moncayo, el de Morana, completando
el circuito con su vecino el del Horcajuelo. Se encuentran ambos en la
vertiente Norte del macizo, entre las Torres de Herrera, al Este, y las cumbres
del Moncayo, al Oeste.
Son las 10 de la mañana cuando Andrés, Eduardo y yo iniciamos la marcha
habiendo dejado el coche junto a la caseta de la Cabra Moncaína (950m), lugar
al que se accede desde Añón por cómoda pista.
La Muela del Horcajuelo llena el horizonte; a la derecha, Morana; a la
izquierda, Horcajuelo.
La Muela del Horcajuelo |
Comenzamos el itinerario caminando aguas arriba del río Huecha, que vadearemos
en numerosas ocasiones, ya que la senda, clara o intuida, hay que buscarla en
todo momento muy pegada al cauce; tan sólo en contadas ocasiones, y durante
pocos metros, se separa del mismo.
Vamos viendo, escuchando, y de vez en cuando hasta catando el agua, porque
tarde o temprano acabamos “pescando”.
La vegetación se va espesando, los acebos, plenos de bayas, colonizan el
espacio; sus punzantes hojas son un aviso de lo que encontraremos más arriba.
En un punto determinado, al pie de una roca visible tras la vegetación, la
traza principal enfila hacia la izquierda, al Horcajuelo (hay una estaca con la
señal verde y blanca). Mientras un ramal mínimamente pisado arranca hacia la
derecha, al Morana (no tiene éste indicación especial alguna, ni cartel, ni
mojón, tan sólo la hierba se ve algo más pisada).
Iniciamos el recorrido del barranco de Morana que discurre encajonado entre
la boscosa y empinada ladera Sur del Cabezo de Bellido y la menos abrupta de la
Muela del Horcajuelo, al principio con orientación Este/Oeste para ir girando
hacia el Sur en su parte final.Posteriormente comprobaremos agradablemente que
la senda ha sido limpiada y abierta en su totalidad.
Rocas emergiendo hacia lo alto, colorido otoñal, y siempre el río Huecha a
cuyo lado vamos ascendiendo.
Los vadeos son frecuentes. La posibilidad de "pescar" es muy elevada |
La vegetación nos rodea por todas partes; pincha, se engancha, la
apartamos. La vista fija en las marcas, claras algunas veces, sutiles las más.
Avanzamos recordando al que las hizo, Jesús, con quien Eduardo ya recorrió este barranco no hace mucho, cuando todavía era necesario el machete para abrirse
camino entre la espesura.
Sonreímos al reconocer las señales: cortes limpios en algunas ramas de los
acebos facilitando el paso; algunas piedras disimuladamente colocadas marcando
un punto de vadeo; y otras sutilezas que no escapan a nuestros activos ojos y que nos van mostrando el camino mientras los
sentidos se van llenando de naturaleza. Nuestro agradecimiento a quien se ha
cuidado de ello.
En caso de duda, siempre seguimos el curso de unas aguas cristalinas cuya
contemplación, en forma de pozas o saltos, nos retiene a cada rato.
Seguimos la marcha y al poco alcanzamos el murete de una pequeña presa.
Cruzamos al otro lado y continuamos hacia arriba caminando por el mismo borde
de una canalización por la que baja el agua. Toca hacer algún que otro
equilibrio sobre el musgo que la recubre, único paso practicable ya que todo en
derredor es vegetación cerrada.
Arco vegetal bajo el que pasamos |
Seguidamente aparece de nuevo la trocha.
A estas alturas del recorrido formamos ya parte de este ambiente bravío,
frondoso y denso que estamos atravesando.
Nos hemos habituado a los continuos enganchones y al frecuente vadeo del
río, unas veces más sencillo que otras. Las matas de menta perfuman el
ambiente; las de ortigas (parecidas, pero qué distintas) dejan su impronta en
manos o pantorrillas descuidadas.
En las alturas, por encima de la vegetación, el sol calienta las rocas.
A ras de suelo, frente a nuestros ojos, tupida fronda, agua y hermosa
naturaleza.
Y casi sin esperarlo, el barranco se abre; el pinar hace su aparición y
caminamos sobre pedrera. El sendero se torna nítido. El Huecha fluye formando
gradas.
Alcanzamos el extenso plano al pie del cuello de Horcajuelo, paso natural
hacia el vecino barranco de Horcajuelos.
Optamos por ascender al Alto de los Almudejos (1.703m) para otear
desde él la cara oculta del Moncayo, por donde Eduardo y yo anduvimos hace unas pocas
semanas (Valcongosto y Cuartún).
Extenso panorama desde el Alto de los Almudejos: el Morrón, las Peñas de
Herrera, …., pero hemos de bajar y optamos por el monte a través.
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El Morrón |
A la izq, las Peñas de Herrera I y II, a la dcha, el Morrón, abajo los Corrales de Horcajuelo |
El descenso
por el pinar que cubre la cara Este del Alto nos permite ver fugazmente las
ancas de dos corzos en su huida.
Llegamos a los corrales e iniciamos el descenso
del barranco de Horcajuelos.
Más abierto y despejado que el de Morana, con sendero evidente, permite una
bajada rápida y sin obstáculos. Acebos, encinas y colores otoñales dan paso, de
pronto, a la formación rocosa más característica de la ruta, la Torre de
Morana. Lugar de escalada y a cuya base se accede tras fácil trepada, muy
atentos a dónde se ponen las manos, no sea que molestemos a alguna víbora.
La Torre de Morana |
Barranco de Horcajuelo desde la Torre de Morana |
Caminamos entre rocas ferruginosas, cuyos erosionados contornos dan lugar a
bellas formas,
Dejamos atrás la Torre mientras vamos completando el circuito de hoy.
Alcanzamos el
coche tras haber realizado un itinerario de unos 15km salvando un desnivel
total de 900m de D+, recorriendo dos hermosos barrancos de los que, por lo
menos uno (Morana), hasta hace poco estaba sólo accesible para los más
iniciados y bravos caminantes. Si bien ahora no debe tampoco tomarse a la
ligera, pues hay que echar mano de una desarrollada capacidad de orientación.
Cae la tarde, los barrancos reciben los últimos rayos del sol |
Hola, Carmar. Tanto cachivache y se escaparon en el acebal unas perdices pardillas por no llevar el tele puesto y más adelante un águila de bonelli y yo obsesionado con el cauce y el objetivo de 50 con polarizador. Habrá que volver. Ahora tengo pensado ir desde el aparcamiento de arriba, el del GR90, a ver si tropiezo con algún champi. Iré sin fisio y con algún kilo menos. Queda pendiente alguna experiencia botánico-gastronómica. Samain espera.
ResponderEliminarVale más, por esos andurriales, ir prestando atención al cauce, que fácil es pescar y perderse si no; es por esto que no resulta raro perder de vista lo que vuela y no tener presto el objetivo para captarlo. Igual pasó con los corzos, que tan sólo los cuartos traseros pudimos ver, y de forma bien fugaz.
EliminarVeo que nos manejamos por el calendario celta :)
Salud y montaña, compañero.
¿Pues sí que os ha dado fuerte con el Moncayo?. Una delicia poder recorrer sitios tan poco pisados por el hombre. Para la próxima que montéis, a ver si me lleváis a un sitio de estos.
ResponderEliminarSaludos,
La verdad es que parece que estamos haciendo una batida en toda regla, sí. Pero verás que los objetivos son delicada y minuciosamente escogidos ¡Eduardo es un experto en la zona!
Eliminar¡Pero si tú no paras tampoco! No obstante hemos de coincidir, aunque sea en Guara.
Salud y Montaña, Rubén
Yo llevo buscando sin éxito algo en Moncayo desde hace tiempo, por eso me he ajuntado a muchas "malas compañías y he ganado amigos, saber y decubrimientos que no buscaba. En lo de la batida estás tan cerca que casi me caigo de la silla cuando lo he leído. En Majadillas hay más sorpresas, esta vez muy sólidas y antiguas, jeje.
EliminarHola Carmar.
ResponderEliminarGran recorrido, buena compañía, y zancadas cortas, pero seguras :). Aunque fue mi tercera vez por este espectacular barranco, aprendí mucho tanto de ti, como de Andrés, buenos conocedores de la flora de la zona, aunque eso de tener que hacer catas de frutos y hojas, no me termino de convencer, jaja.
Rubén, pues si quieres venir, este sábado si el tiempo lo permite, y no trabajo, vamos a subir al moncayo, por otro de los barrancos salvajes y poco conocidos del moncayo, pero por la cara soriana, subiremos por el barranco de las Majadillas, y descenderemos por el GR, hacia la Cueva de Agreda.
Un saludo.
Gracias por la invitación Eduardo, este finde para mi será largo, de 4 días, y lo vamos a dedicar a conocer-que hasta ahora no lo conozco-la parte más occidental de la cordillera pirenaica (Valles de Baztan y Bidasoa). Ya os contaré.
EliminarSaludos,
¡Aún te quejarás, si vamos comiendo de todo lo que se encuentra en compañía inmejorable! Rondamos la Peña Gotera una vez más; al final tendremos que subir a ella.Salud y Montaña, Eduardo.
EliminarPreciosos paisajes los del entorno del Moncayo. Me regalaró un acebo pequeño un cliente y lo tengo en el pueblo creciendo. Ha pegado un buen estirón. Una vez en el merendero del Moncayo pude disfrutar de la presencia de un arrendajo dócil que estaba muy acostumbrado a la gente, claro está por interés pero, que daba gusto compartir el bocadillo con él. Lástima que se me olvidara el tele para haberlo fotografiado a placer.
ResponderEliminarSaludos
Es que contemplar la vida natural deja embobado algunas veces; en tal estado es fácil no llegar a tiempo de fotografiar nada. Lo importante es vivir esos momentos y dejarlos grabados en la retina.
EliminarSaludos
Preciosa excursión, uno sube el Moncayo catorce veces por Agramonte y el Santuario y le parece que conoce el Moncayo, pero ya veo que tiene mil rincones interesantes que vale la pena descubrir.
ResponderEliminarEn cuanto amplías el enfoque o cambias el origen de las coordenadas, es sorprendente las cosas que descubres de los sitios, por más conocidos que estos resulten. Es uno de los grandes atractivos de la naturaleza, su variedad dentro de la aparente inmutabilidad. Salud y Montaña, Carlos
EliminarHola a todos.
ResponderEliminarMi padre Nació en Añón de Moncayo y he veraneado toda la vida allí. Siempre que he subido al Horcajuelo (Cajuelo para los nativos) lo he hecho por el otro barranco, e lde la izquierda.
El barranco de la derecha, el que aquí describís, siempre ha estado cerrado para mi, es decir, lleva más de 20 años sin que nadie lo transitase. Mi padre y tíos, todos pastores en su juventud, me explicaban que era un camino más de los muchos que enlazan un barranco con otro pero que el timepo y el desuso lo fueron cerrando hasta hacerlo desaparecer.
Alguna vez intenté recorrerlo y me fué imposible.
Sin duda este verano será lo primero que haga.
Gracias por la reseña. Ya tengo gans de que lleguen las vacaciones
A más de uno han tenido que "rescatar" del barranco de Morana por habérsele echado la noche encima y quedarse atrapado y desorientado entre la espesa vegetación. Ahora la senda está desbrozada, pero atención que sigue requiriendo mucho sentido de orientación; conviene por ello internarse en el barranco con horas de luz por delante, para poder "perder" el tiempo que sea necesario en su recorrido. Por lo tanto, mejor en sentido subida que en bajada. De todas formas, una "joya" natural para espíritus selectos. Te gustará mucho Víctor. Cuando lo hagas, ya nos dirás qué te ha parecido. Salud y Montaña.
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