viernes, 18 de febrero de 2011

El tubo N de Cabezas ¿Hay mejor descenso en la Sierra de Madrid? - 05.02.2011

Por fin ha llegado el fin de semana que estaba esperando. Nevó a comienzo de la misma y final de la anterior, varios días, hizo frio, y ahora ya ni nieva ni hace frio. Pero bueno, la Sierra recuperó su manto blanco, y ahí que me fui.


El recorrido es de lo mejor que ofrece la Sierra de Madrid para el esquí de travesía. Y está justo detrás de la estación de esquí de Valdesquí.

Salida con los esquíes calzados, a 0ºC, desde Valdesquí (1.850m). Conviene madrugar, y mucho, si quieres dejar el coche en el “parquing” de la estación ¡A las 8:15am, a más tardar, ya está lleno y cierran la carretera desde Cotos!

El primer tramo se desarrolla por la vertiente N, y a medida que se asciende vas viendo cómo Peñalara y su cara Sur, ya están bañadas por el sol, mientras, tú vas abrigado y a la sombra. La nieve está dura, se sube rápido.

El sol ya toca Peñalara
Llego al primer rellano, una plataforma en alto, lugar donde termina el telesilla del Noruego, y el sol aparece por encima del collado de Valdemartín. Hermoso paisaje: a la izquierda, la vertiente N de Cabezas y del coll de Valdemartín, a sus pies, el circo de las Cerradillas (recóndito lugar, ajeno al bullicio de la vecina Valdesquí, y separado de ella por lomas protectoras).

La N de Cabezas permanece en la sombra
De frente, el cerro de Valdemartín y su nieve dura, a tramos helada, por la que he de ascender ahora mismo. Cuando ha hecho viento y frío es este un tramo donde las cuchillas se usan de verdad. Hoy, en cambio, la nieve está dura, pero sin hielo, muy buena para la travesía.


Llego al pico de Valdemartín (2.270m –> 420m de D+). Desde este punto, a la izquierda se ven las caras N y S de la Cabeza del Hierro menor, punto relevante del recorrido de hoy.

Abajo, al frente, me espera el Ventisquero de la Condesa, a 1.850m. Descenso por amplia pala, con unos primeros 200m de nieve blanda pero manejable, y los últimos con nieve costra y peligrosa. El sol ya calienta, y las temperaturas de los últimos días no han sido suficientemente bajas.

Vuelta a poner las pieles en el Ventisquero, un trago y hacia la Cabeza del Hierro menor. La cara S es amplia, y la nieve mejora a medida que asciendo. El agua baja a raudales en los tramos rocosos.

 Qué hermosa es la vista desde la Cabeza del Hierro menor (2.373m –> 520m de D+). Es la llave de este circuito de esquí de travesía. La cara N se ve ya iluminada por el sol. Muy helada la nieve en los primeros metros por debajo de la cima; por lo que decido alcanzar el collado entre las dos Cabezas (2.325m) haciendo un flanqueo por la cara S. La nieve en el collado está dura y venteada.

Cabeza del Hierro mayor, desde el coll de Cabezas
Los primeros 150m de descenso hacia la entrada del tubo N de Cabezas son amplios, y si la cosa la ves mal, siempre puedes derivar hacia la izquierda y bajar por el más suave corredor NW. Pero hoy, la idea es clara, y el tubo N me llama. La nieve en el tubo es polvo, hay mucha acumulada, todavía sin compactar, los esquíes flotan y navegan sobre ella, los giros son rítmicos (que bien se portan los carving) y acompasados. La pendiente es sostenida. Los 40º-45º son uno de los alicientes. El tubo se va estrechando, pero sin llegar a agobiar.

Hacia el nivel de los 2.000m se tocan las primeras piedras bajo el manto de nieve; la navegación se ralentiza, la sonda comienza a funcionar, nueva rascada con otra piedra; los esquíes y yo nos rayamos a la par; decido terminar la navegación, y dirigirrme hacia unas huellas profundas de “montañero con bota, raquetas y piolet” que aparecen por la iquierda, al pie del contrafuerte N de la Cabeza del Hierro, lugar de acceso al tubo para los escaladores.


 Llego a la huella (1.950m), como unas almendras, cargo los esquíes en la mochila, y tomo aire antes de emprender el largo flanqueo por nieve profunda, polvo y rocas (suerte de las huellas) hacia el pie del corredor NW.

Nada de corre y disfruta  ni de zancadas ligeras en este tramo. Ahora lo que se tercia es echarse la carga a la espalda, armarse de los bastones, e ir dando trompicones por esta nieve, hasta que te puedas poner de nuevo los esquíes.


El calor aprieta y el flanqueo se hace largo. Las huellas ayudan, y cuando ya veo aparecer la punta del cerro de Valdemartín, me animo.

Cruzo un torrente, paro, tomo unos buenos tragos de agua y como algo (altitud 1.900m), la nieve ya se extiende por delante, y el dichoso flanqueo, recorriendo las Cerradillas a media altura, se da por terminado. Al fondo de este circo, que contemplé esta mañana desde la terracita del Noruego, tiene al cerro de Valdemarín como centinela.




El ascenso hasta el collado de Valdemartín (2.151m –> 250m de D+) es franco, y con unas últimas lazadas en la empinada zona final, con vuelta de María, algo incómodas si la nieve está muy helada.


Coronado el collado, tan sólo queda una larga diagonal por el S, hasta llegar al final del arrastre del Telégrafo (2.265m –> 100m de D+), para alcanzar el punto más extremo de la estación de Valdesquí, acabar el agua, quitar las pieles por 4ª y definitiva vez, y disfrutar del descenso por las suaves pistas, hasta el aparcamiento donde dejé el coche esta mañana ¡Pero qué montón de gente se concentra en este sitio!


Itinerario con 1.290m de D+ acumulado; 6h 30m de recorrido; Solitarios y bellos paisajes, ajeno contrapunto al vecino Valdesquí. Buena práctica de poner y quitar pieles.

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